Los gases del cigarrillo también están presentes en la pipa de agua o Shisha

La ciencia del siglo XXI arroja luz sobre una tradición del siglo XVI: la tradicional pipa de agua, símbolo del Medio Oriente.

Gracias a sus aromas exóticos, muchos juzgan inofensivo el humo de la shisha, que por ser dulce, parece menos dañino que el humo áspero del cigarrillo.

Sin embargo, un estudio reveló los peligros del hábito de fumar la tradicional pipa de agua, que nació en India pero se convirtió en uno de los símbolos de la cultura del Medio Oriente.

Para el estudio, Thomas Eissenberg, de la Universidad de Virginia Commonwealth, en Estados Unidos, y Alan Shihadeh, de la Universidad Americana de Beirut, en Líbano, compararon la exposición a tóxicos de 31 voluntarios durante dos sesiones en las cuales fumaban un cigarrillo o una shisha.

En una entrevista con, el doctor Eissenberg señaló que «muchos de los gases venenosos que están en el humo de los cigarrillos están también presentes en el humo de la shisha» y que el agua, que muchos consideran un filtro, no limpia el tabaco.

Los resultados contradicen la percepción de que relajarse en medio de una nube del aromático humo -una costumbre que poco a poco ha cobrado popularidad entre los jóvenes latinoamericanos- es perfectamente inofensivo.

La buena fama de la que goza el uso de la narguile, narguil, shisha o pipa de agua es evidente en varios sitios de internet, en los que se declara como «una manera sana de fumar».

No obstante, Eissenberg revela que los fumadores de shisha están exponiéndose a «tres veces más monóxido de carbono y a la misma cantidad de nicotina y sustancias químicas» que si fumaran un cigarrillo.

De hecho, asegura, las dos maneras de fumar llevan riesgos parecidos y «elevan la frecuencia cardíaca».

Pero subraya además que todavía faltan de resultados empíricos que demuestren vínculos directos entre esta costumbre y enfermedades cardiovasculares.

Según explica el doctor, en países donde se fuma shisha desde hace siglos, hasta ahora «no se ha dedicado muchos recursos a grandes estudios epidemiológicos».

Se espera que las conclusiones de este estudio abra el debate sobre este hábito contemporáneo.

 

 

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