Los gestos faciales con los que mostramos nuestras emociones residen en nuestros genes

_45334471_facial2.jpgCientíficos de la Universidad de San Francisco, en California, comprobaron que tanto los atletas videntes como los invidentes realizaban las mismas expresiones faciales cuando ganaban o perdían una competición.
El estudio, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, sugiere que las expresiones no se aprenden observando a otros, sino que son restos del proceso evolutivo.
El doctor David Matsumoto y su equipo analizaron en 4.800 fotografías las expresiones faciales de yudocas videntes e invidentes en las ceremonias de entrega de medallas de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Atenas de 2004.
Los investigadores compararon los rostros de los ganadores de las preseas de oro y plata.
Así, mientras los ganadores de la medalla de oro mostraban una expresión de alegría genuina, los que quedaron en segunda posición mostraron «sonrisas sociales» -sonrisas que comportan únicamente el movimiento de la boca, lo que indicaría su naturaleza artificial-.

Los investigadores concluyeron que los deportistas videntes e invidentes mostraron o controlaron sus expresiones faciales de la misma manera.
Según el profesor Matsumoto «la correlación estadística entre las expresiones faciales entre los videntes e invidentes fue casi perfecta».
«Ello sugiere que existe un elemento genético que reside en nosotros y que es la fuente de la expresión de la emoción», explicó el investigador.
Según Matsumoto, «los perdedores subieron el labio inferior hacia arriba para controlar la emoción en sus rostros y muchos de ellos produjeron sonrisas sociales».
Los invidentes de nacimiento no pudieron aprender a controlar sus emociones a través del aprendizaje visual, por lo que debe existir otro mecanismo. Puede ser que nuestras emociones, y el sistema que las regula, sean vestigios de nuestra evolución», afirmó el científico.
Matsumoto cree que los humanos desarrollaron un sistema que cierra la boca de manera automática para evitar expresar emociones negativas gritando, mordiendo o insultando.
Según dijo la doctora Bridget Waller, de la Universidad de Portsmouth, en el Reino Unido, los primates a menudo enseñan los dientes para avisar a otros primates de que no van a atacarles, y los humanos deben de haber heredado un sistema similar.
«Es una manera de señalar sus buenas intenciones. No se trata tanto de que uno se esté reprimiendo para no hacer algo, sino de demostrar a alguien que no vas a hacerlo», explicó Waller.
«La gente cree que toda la comunicación gira en torno al lenguaje oral, aunque en realidad se lleva a cabo en muchos otros niveles, como el del lenguaje corporal o el de las expresiones faciales».

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