Los grandes países podrían poner en marcha nuevos planes de estímulo ante la que ya es la peor recesión desde la II Guerra Mundial

g-7_ve_signos_recuperacion.jpgComo los números no acaban de salir, los políticos siguen empeñados en lanzar guiños optimistas para que el mensaje empiece a calar: la psicología desempeña un papel fundamental en esta crisis. La reciente subida de las bolsas, el repunte de la confianza empresarial en Europa y algunos indicios de mejoría en EE UU y China bastaron para que el G-7 asegurara que ya se registran los primeros signos de estabilización y que la recuperación «debería llegar a final de año». «Los datos recientes sugieren que el ritmo de contracción en nuestras economías se ha estabilizado y que hay algunos signos de mejoría», aunque «los riesgos a la baja persisten», aseguraron los ministros de Finanzas de los siete grandes países industrializados en un comunicado. Traducción libre: pese a los primeros rayos de luz sobre la economía, no hay nada seguro. Además, el horizonte temporal que baraja el G-7 no coincide con el del FMI, que calcula que la economía mundial solo volverá a crecer a partir del segundo semestre del próximo año.
«El ritmo de caída de la economía y del comercio mundial ha aflojado», aseguró el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner. «Hay algún motivo para animarse, pero nos equivocamos si pensamos que estamos cerca de la salida del oscuro túnel en el que se ha metido la economía mundial», dijo. Un mensaje ambivalente que compartió con el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia. «Hay señales optimistas en la economía estadounidense y en la europea, pero aún es pronto para hablar de cambios», dijo Almunia.
Los grandes países podrían poner en marcha nuevos planes de estímulo ante la que ya es la peor recesión desde la II Guerra Mundial. Almunia aseguró ayer en Washington – en un acto organizado por la John Hopkins University – que Europa «no descarta» una nueva ronda de ayudas, tras las ya aprobadas por Bruselas. El Fondo Monetario Internacional ha advertido a lo largo de toda esta semana sobre la necesidad de seguir inyectando dinero en la economía allá donde las finanzas públicas lo permitan. El FMI calcula que el huracán financiero acabará llevándose por delante 3,1 billones de euros por los efectos de los activos basura en el sector financiero. De ese agujero, más de dos billones de euros no han aflorado aún en los balances de los bancos, las aseguradoras, los hedge funds y el resto del sector financiero.
Al menos en teoría, los ministros del G-7 coinciden en que la prioridad debe ser estabilizar el sector financiero. «Lo primero es reparar el funcionamiento del sector financiero», aseguró el ministro canadiense de Finanzas, Jim Flaherty. «Hasta que no se estabilice la banca, la economía no saldrá a flote», abundó el canciller del Exchequer británico, Alistair Darling.
Siguiendo la estela de la cumbre del G-20 – cuyos ministros de Finanzas se vuelven a reunir en Washington, esta vez sin España -, las siete grandes economías aseguraron ayer que uno de los objetivos es agilizar la puesta en marcha de los acuerdos alcanzados hace tres semanas en Londres. Aunque las primeras críticas empiezan a llover. El Banco Mundial asegura que hasta un total de ocho países han impuesto medidas proteccionistas desde el pasado 2 de abril, pese al pacto alcanzado en la capital británica para promover el comercio mundial. Con todo, el G-7 reiteró ayer su tradicional mensaje a favor de potenciar el comercio mundial para no agravar aún más la recesión. Pero el riesgo de perder credibilidad si los acuerdos del G-20 no se traducen en acciones de inmediato crece a medida que pasan las semanas sin ver grandes resultados. Oxfam Internacional aseguró justo antes de la reunión del G-7 que el dinero para las economías en desarrollo no ha llegado a pesar de las promesas del G-20. «Es la hora de poner ese dinero encima de la mesa», aseguró Marita Hutjes. «Ni un solo país rico ha puesto en marcha las ayudas. Y algunos, como Italia, las están retirando», cerró.

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