Los médicos alertan sobre las otras enfermedades que trae el adiós a los tapabocas en interiores

La retirada de las medidas de protección aumenta la transmisión de patógenos

Los expertos esperan el repunte de infecciones casi arrinconadas estos dos últimos años, como gripe, bronquiolitis, tosferina, varicela, gastroenteritis…

El hecho de quitarnos el tapaboca del rostro en interiores es un gesto que significa mucho. De modo simbólico nos acerca más al final del túnel de la pandemia y nos devuelve la anhelada «normalidad».

Sin embargo, aunque psicológicamente implica un gran beneficio, sanitariamente no lo es tanto, pues los expertos alertan de que traerá consigo una consecuencia directa: el repunte de algunas patologías que prácticamente habían quedado arrinconadas durante estos dos últimos años.

«Aumentarán las enfermedades de transmisión respiratoria en su conjunto, como la gripe, producida por el virus influenza, y los contagios por el virus respiratorio sincitial (VRS), responsable de la bronquiolitis, que puede ser grave en los más pequeños, y que provoca infecciones pulmonares y del aparato respiratorio en los adultos. Además, aumentará el sarampión, la varicela, la tosferina y, en general, todas las patologías infecciosas derivadas de los adenovirus, que pueden provocar conjuntivitis o gastroenteritis. Esto es lo esperable porque todas ellas han disminuido drásticamente desde la pandemia», advierte los experto).

También lo pronostican al asegurar que «las infecciones que habíamos dejado de ver volverán. Todos esperamos que haya repuntes de nuevas enfermedades tras el desplazamiento provocado por el SARS-CoV-2, aunque queda por ver cómo será el nuevo equilibrio que se asentará entre este coronavirus y los que existían antes».

También en menores

Sea como sea, el aumento de nuevas infecciones será claro tanto en adultos como en menores. Así lo predicen  los médicos quienes apuntan a que «al relajar las medidas de seguridad, como el empleo del gel hidroalcohólico, y aumentar las interacciones sociales y el contacto físico, a la fuerza vamos a recuperar estas patologías tan contagiosas que no hemos estado viendo durante la época covid. Los virus respiratorios aumentarán al desprendernos de la mascarilla, mientras que el mayor contacto físico derivado de esta nueva sensación de confianza facilitará el contagio de los enterovirus, que desencadenan, por ejemplo, la meningitis aséptica, el conocido como síndrome mano-pie-boca o el exantema cutáneo, mientras que los adenovirus y los rotavirus provocarán más problemas digestivos. Lo normal es que todas las patologías que habían disminuido asciendan hasta volver a cifras de prepandemia».

Aunque los expertos han aprendido que en tiempos de Covid-19 resulta difícil y algo arriesgado hacer previsiones en materia sanitaria, lo cierto es que existe consenso entre los expertos consultados a la hora de anticiparse a un repunte de ciertas patologías: «Sabemos que la varicela, por ejemplo, se ha reducido más de un 70% en comparación con niveles de 2019, mientras que hay datos que nos confirman que los casos de gripe han caído por encima del 90%. Resulta evidente por tanto que, al eliminar las barreras de protección, volverán a ganar el terreno perdido», aseguran.

El caldo de cultivo perfecto para que esas nuevas infecciones repunten en los próximos días está aderezado, además, por el brusco descenso de las temperaturas sufrido durante esta última semana. «La época en la que estamos favorece todas las enfermedades víricas por los cambios del tiempo. Y cualquier infección secundaria de este tipo puede desencadenar una crisis grave de salud en pacientes crónicos con EPOC, asma o insuficiencia cardiaca», alertan los galenos, quien hacen hincapié en que «la pandemia ha trastocado la coyuntura de los virus y, al no haber estado en contacto con algunos de ellos durante un par de años, eso podría hacer que la sensibilidad a los mismos pueda provocar una reacción más virulenta».

En este sentido, resultan especialmente vulnerables «todas las personas de edad avanzada y con comorbilidades que puedan desarrollar un puzle peligroso a raíz de una infección espontánea por estos virus que pueden volver a aparecer. Es el caso de ancianos, pacientes inmunodeprimidos, en tratamiento oncológico, trasplantados, personas que toman fármacos que alteran su sistema inmunológico… Todos ellos tendrán más facilidad para sufrir el envite de estos virus, por lo que deben ser especialmente cuidadosos y mantener el uso de la mascarilla en interiores y en zonas de gran afluencia de gente», recomiendan los médicos .

También más Covid-19

Ante este panorama, los expertos alertan de la necesidad de mantener en el horizonte dos palabras clave: «Precaución y sensatez son los conceptos que debemos apuntalar ahora. Hemos tenido un repunte de infecciones víricas en estas últimas semanas y todo apunta a que esta tendencia se mantendrá o aumentará estos días por factores externos como las temperaturas o la contaminación, que es un vector que favorece la transmisión de estas infecciones víricas. Además, es de esperar que los contagios de Covid-19 aumenten ahora. Los modelos matemáticos así nos lo avisan, aunque todo parece indicar que no supondrá un pico de hospitalización en los próximos meses, ya que la vacunación y la estacionalidad juegan a nuestro favor», reconoce el neumólogo Felipe Villar.

Y es que, a pesar de que volvamos a vernos las sonrisas, el SARS-CoV-2 no se ha ido.

Un enemigo más: el síndrome de la cara vacía

Tras dos años con el rostro cubierto por una mascarilla, la retirada de su uso obligatorio esta semana ha puesto sobre la mesa la aparición de un enemigo más con el que luchar. Se trata del denominado síndrome de la cara vacía, es decir, el miedo a mostrar el rostro caracterizado por una sensación de inseguridad con tintes patológicos, tal y como alertan los psicólogos. Y este problema resulta más acuciante en los jóvenes y adolescentes, quienes presentan miedo al rechazo o a no ser aceptados del mismo modo por sus iguales. Ese temor y esa inseguridad van de la mano de cuadros de estrés y ansiedad que pueden derivar en problemas a largo plazo. Por ello, los psicólogos recomiendan normalizar poco a poco la retirada de la mascarilla, pero sin obligar a hacerlo de manera inmediata a aquellas personas que presentan este síndrome, pues necesitan más tiempo de adaptación.