Los niños y los adolescentes no deberían tomar bebidas energizantes

images (2)Steven Lipshultz, pediatra del Hospital de Niños de Michigan, comenzó a poner su atención en el fenómeno de las bebidas energéticas en 2007, cuando cada vez más niños y adultos empezaron a llegar a las salas de urgencia manifestando ciertas molestias tras haberlas consumido.

Luego, en 2001, el médico y sus colegas reportaron casos de enfermedad asociados a estos productos con efectos secundarios como problemas cardíacos, daño al hígado, convulsiones e incluso muertes.

Por esto, y para determinar si la tendencia continuaba, realizaron un estudio que incluyó casos ocurridos entre octubre de 2010 y septiembre de 2013, cuyos resultados fueron presentados durante una reciente reunión de la Asociación Americana del Corazón. De esta manera, hallaron que de un total 5.156 episodios relacionados con las bebidas energéticas, un 40% correspondía a niños menores de 6 años.

“No fueron a una tienda y la compraron. La encontraron en el refrigerador o alguna que dejó por ahí su padre o hermano mayor”, explicó Lipshultz a Livescience.

El estudio realizado por Lipshultz también reveló que las bebidas energéticas que tienen más aditivos como aminoácidos y extractos de plantas, tendían a causar problemas más severos que las que sólo tenían cafeína.

De esta manera, el pediatra advirtió sobre la posibilidad de que un niño pequeño incluso resulte intoxicado tras ingerir una de éstas. “Las bebidas energéticas no tienen lugar en la dieta de niños y adolescentes, y no debieran ser comercializadas para menores de 18 años”, dijo el pediatra. En este sentido, explicó que un menor de 12 años puede resultar intoxicado si consume más de 2,5 mg de cafeína por cada kilo de peso. Así, según sus cálculos, 50 mg de cafeína en un día son suficientes para afectar a un niño promedio de seis años; 80 mg a uno de 10 años; y 100 mg a uno de 12 años.

Por otro lado, el pediatra señaló que nunca se ha testeado la seguridad que tienen para los niños los ingredientes añadidos a las bebidas energéticas, plateando así la posibilidad de que la cafeína no sea la única nociva. “El reporte probablemente representa la punta del iceberg”, dijo al “Daily Mail”.

Por esta razón, su propuesta es que estos productos estén sometidos a una mayor regulación. “Si el objetivo es intentar proteger la salud pública, entonces deberían ser reguladas de manera similar al tabaco, el alcohol y la conducción, así tendríamos menos niños terminando en el hospital o en cuidados intensivos”, afirmo.