Los países de la Unión Europea buscan una norma única para el uso de escáneres corporales en los aeropuertos

Coinciden en establecer «códigos de conducta» para proteger derechos fundamentales como el de la salud y la intimidad de las personas

Los ministros de Transportes de la Unión Europea se han puesto de acuerdo hoy, en una reunión informal en tratar de unificar sus divergentes posturas sobre el uso de escáneres corporales en los aeropuertos y buscar una norma única para el conjunto de los 27 países comunitarios. Hay «consenso generalizado» e incluso acuerdo total en la necesidad de reforzar la seguridad, máxime tras el atentado frustrado en diciembre pasado en un vuelo Amsterdam-Detroit, de recurrir a nuevas tecnologías que eviten «la fuerte incomodidad de los registros  manuales» a los que ya se someten los pasajeros y, sobre todo, la imperiosa voluntad de garantizar los derechos fundamentales de las personas.

Los responsables de los 27 Estados miembros trabajarán para intentar adoptar en el Consejo de Ministros de junio una «respuesta única con reglas de juego comunes a una amenaza también única como es el terrorismo internacional. En un primer momento, la UE se plantea establecer una norma, siempre que haya consenso y que cuente con el visto bueno del Parlamento Europeo, para implantar los escáneres sólo en aeropuertos con vuelos transoceánicos.

Para tratar de arrojar luz y respuestas ante la maraña de dudas y problemas, incluso económicos dado la carestía de estas tecnologías, que plantean los escáneres corporales, la Comisión Europea presentará un informe en abril que servirá de base para tomar esa decisión del conjunto de la UE.

Se aprovecharán las experiencias de países que ya han implantado esos polémicos mecanismos para cachear a los pasajeros, como Finlandia, donde durante 18 meses se probaron voluntariamente esos escáneres. «El 84% de los pasajeros aceptaron este sistema.

No obstante, todos los Estados de la UE están de acuerdo con Alemania en establecer garantías y «códigos de conducta» para proteger los derechos fundamentales como el de la salud y la intimidad de las personas. Destruir las imágenes que tomen los escáneres, formar al personal que los manipule y prohibir todo control selectivo por razón de raza o color son algunas de las garantías que la UE quiere introducir. Lo que sí ha rechazado es que haya presión de Estados Unidos sobre la UE para generalizar este tipo de sistemas de seguridad. No se trata de hacer seguidismo de nadie, sino de buscar reglas conjuntas, porque la UE se equivocará si no da una respuesta única a una amenaza también única.

Y mientras no llegue una decisión conjunta de los 27, que tardará aún tiempo en adoptarse, cada estado es soberano para implantar o no esos escáneres, como ya anunció Francia para su aeropuerto parisiense de Charles-De-Gaulle. España, de momento, esperará a que haya ese informe de la Comisión Europea y una puesta en común de todos los Estados miembros para decidir que hará en sus aeródromos.

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