Los países en desarrollo tienen un muy limitado acceso a los tratamientos para aliviar el dolor

_44163151_palitivhospicio.gifCada año mueren 50 millones de personas en el mundo, y muchas de estas muertes involucran sufrimiento intenso e innecesario debido a la falta de medicamentos para aliviar el dolor.
Esa es la conclusión de un informe internacional publicado en el Día Mundial de Hospicios y Cuidados Paliativos que acaba de celebrarse.
El informe muestra los resultados de una investigación llevada a cabo en 69 hospicios y centros de servicios de cuidados paliativos en Asia, África y América Latina.
Los autores encontraron que el 80% de los pacientes con cáncer no tienen acceso a analgésicos.
Y más de la mitad de los países del mundo no cuentan con ningún tratamiento para aliviar el dolor.
«En América Latina el acceso a estos tratamientos depende del lugar donde se vive, de la edad y de la enfermedad», dijo el doctor Roberto Wenk, fundador de la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos (ALCP) y director del Programa Argentino de Medicina Paliativa.
«En ciudades grandes el porcentaje de cobertura de pacientes que necesitan cuidado paliativo y lo tienen, sería de 10 ó 12%».
«Pero si nos alejamos a zonas interiores o rurales de América Latina el porcentaje cae a cero», afirma el experto.
Además, agrega, estas cifras se amplifican cuando se necesitan cuidados paliativos para otra enfermedad que no es cáncer, como SIDA, trastornos cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfermedad renal.
El cuidado paliativo es la terapia que se ofrece en los hospicios y en otros centros de salud para mejorar la calidad de vida de pacientes de enfermedades terminales y sus familias.
El objetivo principal es prevenir y aliviar el sufrimiento por medio del control y manejo especializado del dolor, además de ofrecer ayuda práctica y emocional.
El informe, publicado por una alianza de organizaciones dedicadas a cuidados paliativos en el mundo, comparó el acceso de los pacientes a los analgésicos incluidos en la Lista de de Medicinas Esenciales de la Organización Mundial de Salud (OMS).
Se encontró que 25% de los centros de cuidados paliativos en Asia, 35% en América Latina y 39% en África no siempre cuentan con un opioide potente.
Asimismo, no siempre está disponible la morfina oral en 41% de los centros de África y 39% de América Latina.
Sólo 55% de los trabajadores de salud que ofrecen cuidados paliativos en Asia, África y América Latina tienen «siempre disponible» un opioide ligero.
Y 71% de los trabajadores de cuidados paliativos en Asia y 83% en América Latina han recibido entrenamiento profesional sobre alivio del dolor o uso de opioides.
Los opioides son sustancias frecuentemente recetadas debido a sus propiedades analgésicas para aliviar el dolor.
Entre los medicamentos que forman parte del grupo de opioides están la morfina, la codeína, y la heroína.
La morfina se utiliza a menudo como analgésico para aliviar el dolor intenso tras una cirugía o el dolor intento provocado por el cáncer.
La codeína, que es menos eficaz que la morfina, se utiliza para dolores menos agudos.
Según el informe, la mitad de los 234 países del mundo no cuentan con servicios de cuidados paliativos para sus poblaciones.
Y entre las principales razones de la inaccesibilidad a cuidados paliativos están la falta de conocimiento de los trabajadores de salud sobre el uso y beneficios de los analgésicos opioides.
En muchos países también se descubrió un temor infundado de adicciones, abusos, tolerancia o efectos secundarios de estos medicamentos.
«Hay muchos médicos que no han adoptado el concepto del tratamiento según la OMS y no utilizan opioides, o tienen temor a utilizarlos», afirma el doctor Wenk.
Los expertos recomiendan que los cuidados paliativos y el acceso a analgésicos sean parte integral de los programas relacionados con cáncer, VIH y SIDA, y otras enfermedades crónicas.
«Se necesitan dos cosas que son bastante difíciles de lograr en nuestros países y en el mundo», afirma Roberto Wenk: «Lograr que el cuidado paliativo y que el control del dolor estén incorporados dentro de una política de salud».
«Y para eso es necesaria la participación social, para generar demanda política sobre el cuidado paliativo y lograr incorporarlo como política de salud», concluye el experto.

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