Los pasabocas podrían hacernos engordar más

p678.jpgPodríamos pensar que si es pequeño, engorda menos, sobre todo cuando se trata de un paquete de papas fritas.
Pues no es así. Comprar las miniversiones de nuestro tentempié favorito no es la mejor forma de tratar de bajar de peso, afirma un estudio.
Pocos tenemos suficiente fuerza de voluntad para comer sólo uno de estos antojos, y casi siempre terminamos comiendo más de que lo deseamos, dicen los investigadores.
El estudio -publicado en la revista New Scientist y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Tilburg en Holanda- pidió a varios estudiantes (que cuidaban su peso) que eligieran entre una bolsa grande de papas fritas o varias versiones pequeñas.
La mayoría eligió las miniversiones, pero los estudiantes terminaron comiendo el doble de papas.
Según el doctor Rik Pieters, que dirigió el estudio, el tamaño de los pasabocas en realidad hace a la gente más complaciente y al final come más.
En el estudio, los investigadores pidieron a unos 140 estudiantes voluntarios que miraran televisión y se les pidió que calificaran la calidad de los anuncios que se les mostraron.
Sin que lo supieran, el verdadero objetivo de la investigación eran las papas fritas que podían comer al mismo tiempo que miraban televisión.
Los estudiantes habían sido divididos en dos grupos.
Al primero se le «preparó» para que pensara sobre peso corporal, pesándolos frente a un espejo y haciéndoles preguntas sobre asuntos corporales, supuestamente como parte de otro estudio.
El otro grupo no recibió ningún tipo de preparación.
En la sala de televisión podían elegir entre dos tamaños de bolsas de papas fritas: una de 200 gramos o nueve bolsas pequeñas de 45 gramos cada bolsa.
Los científicos observaron que 75% de los estudiantes que no tenían pensamientos sobre pesos corporales abrieron las bolsas más pequeñas y la mitad abrió las bolsas grandes.
Todos comieron casi la misma cantidad de papas.
Pero en el grupo que había sido preparado para que pensara en su peso, un 25% de estudiantes abrió las bolsas grandes y 59% abrió las pequeñas.
Sin embargo, los que abrieron las bolsas pequeñas terminaron comiendo el doble de papas fritas, dice el estudio.
El doctor Pieters cree que la gente que compra bolsas pequeñas de bocadillos quizás siente que no debe controlarse mucho al comerlos, porque la porción ya está determinada.
Y lo mismo, dice, quizás ocurre con otras tentaciones que parecerían también pequeñas, como los productos bajos en grasa o los alimentos naturales.
Según el científico, en este momento en que el mundo lucha contra una epidemia de obesidad, quizás ayudaría que las compañías de alimentos dejaran de fabricar miniversiones de sus productos.

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