Los smartphones podrían utilizarse como sensores sin necesidad de realizar ninguna modificación

La tecnología de pantalla táctil utilizada en millones de teléfonos inteligentes y tabletas podría utilizarse también como un potente sensor de sustancias, sin necesidad de realizar ninguna modificación.

El equipo de Ronan Daly, de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, ha demostrado cómo una pantalla táctil típica puede utilizarse para identificar agentes contaminantes iónicos comunes en la tierra o en el agua potable, dejando caer muestras, incluso líquidas, sobre la pantalla. Esta es la primera vez que se consigue esto. La sensibilidad del sensor de la pantalla táctil es comparable a la de los aparatos típicos de laboratorio, lo que haría muy útiles a dichas pantallas en escenarios con poca disponibilidad de recursos técnicos.

Los investigadores afirman que la detección mediante esta clase de tecnología de pantalla táctil podría ampliarse algún día a una amplia gama de aplicaciones, incluidas las de biodetección o diagnóstico médico, y la operación se haría directamente desde el teléfono.

La tecnología de las pantallas táctiles es omnipresente en nuestra vida cotidiana: la pantalla de un teléfono inteligente típico está cubierta por una rejilla de electrodos, y cuando un dedo interrumpe el campo eléctrico local de estos electrodos, el teléfono interpreta la señal.

Otros equipos de investigación han utilizado la potencia de cálculo de un smartphone para aplicaciones de detección, pero estas han dependido de la cámara o de dispositivos periféricos, o han exigido cambios importantes en la pantalla.

«Queríamos saber si podíamos interactuar con la tecnología de una manera diferente, sin tener que cambiar la pantalla», explica Daly. «En vez de interpretar una señal del dedo, ¿Qué pasaría si pudiéramos hacer que una pantalla táctil leyera los electrolitos, ya que estos iones también interactúan con los campos eléctricos?».

Los investigadores se propusieron responder a esa pregunta. Empezaron con simulaciones por ordenador, y luego validaron sus simulaciones utilizando una pantalla táctil independiente y despojada de buena parte del teléfono, proporcionada por dos fabricantes británicos. Esta pantalla es similar a las que se utilizan en teléfonos y tabletas.

Los investigadores depositaron con una pipeta gotitas de diferentes líquidos sobre la pantalla para medir un cambio en la capacitancia y registraron las mediciones de cada gota utilizando el software estándar de pruebas de pantallas táctiles. Todos los iones de los fluidos interactúan con los campos eléctricos de la pantalla de forma diferente en función de la concentración de iones y su carga.

Una de las primeras aplicaciones de esta reutilización de la tecnología podría ser la detección de la contaminación por arsénico en el agua potable. En algunas partes del mundo sin plantas de tratamiento de agua, la contaminación por arsénico es un problema grave. «En teoría, se podría añadir una gota de agua al teléfono antes de beberla, para comprobar que es segura», dice Daly.

El equipo de Daly detalla en la revista académica Sensors and Actuators B sus experimentos, con el título “Capacitive touchscreen sensing – A measure of electrolyte conductivity”.