Mitos de la incontinencia urinaria

Es un problema tanto de hombres como de mujeres que ahora cuenta con varias herramientas para su solución y manejo

Durante mucho tiempo la palabra incontinencia estaba relacionada como una enfermedad que sólo los ancianos padecían y que cambiaba radicalmente sus vidas. La verdad es otra y los mitos están aclarados hoy.

Hay un gran estigma asociado a la pérdida de control en la vejiga, cuando en realidad casi siempre se puede hacer algo al respecto.   Generalmente, no se discute de manera abierta entre quienes la padecen, y como resultados hay muchísimos mitos entorno al problema que hoy cuenta con herramientas que ayudan su manejo y dan calidad de vida a quien lo padece. La doctora Patricia Martínez, los resume así:

MITO No. 1:

TENER UN PROBLEMA DE CONTROL DE LA VEJIGA ES UNA ENFERMEDAD.

La pérdida del control de la vejiga no es una enfermedad, es un síntoma o un efecto colateral de otra condición médica. Por eso es tan importante consultar a un especialista cuando se presenta el problema. Tratarlo  adecuadamente y a tiempo aumenta la posibilidad de aliviar algunos casos de incontinencia urinaria.

MITO No. 2:

SOLO LAS MUJERES MAYORES LO PADECEN.

Muchas mujeres de 35 años en adelante manifiestan síntomas de pérdida del control de la vejiga. Ellas se ven afectadas de ocho a nueve veces más frecuentemente que los hombres. Si bien la incontinencia urinaria aumenta con la edad, lo cierto también es que puede comenzar en las personas jóvenes.

MITO No. 3:

“VA A MEJORAR SOLO”

Las mujeres que padecen pérdida de control de la vejiga generalmente reportan que sus síntomas empeoran con el tiempo. Los síntomas no pueden simplemente desaparecer  por si mismos, a menos que se haga algo. El médico es siempre un buen punto de partida. Si las medidas básicas  no ayudan, él lo  remitirá a un especialista.

MITO No. 4:

TOMAR MENOS LÍQUIDO.

De hecho, la orina que es más concentrada debido a la falta de ingesta de líquidos puede irritar la vejiga y causar problemas más serios como infección y deshidratación. Además, puede causar estreñimiento, que empeora las cosas.

MITO No. 5:

LA PROTECCION NO PUEDE SER DISCRETA

Los avances en la tecnología de materiales absorbentes han hecho posible la colocación de protección que anteriormente era voluminosa, en delgadas y absorbentes toallas  y protectores, así como la nueva discreta ropa interior. Hay que asegurarse de estar usando un producto diseñado específicamente para absorber orina y elegir la protección de acuerdo al nivel de incontinencia. Las toallas femeninas y los protectores diarios comunes no ofrecen este tipo de protección. Ahora Plenitud ha creado Plenitud Active la primera ropa interior desechable con un diseño exclusivo para mujeres y otro para hombres, asegurando así el ajuste perfecto al cuerpo, para llevar la vida con total discreción, protección y seguridad.

MITO No. 6:

LLEGO EL MOMENTO DE BAJAR EL RITMO

La pérdida de control de la vejiga puede ser curada y siempre se le puede manejar. Debe mantenerse en mínimo con los niveles de actividad física. Es importante continuar con las actividades deportivas y recreativas. Esto ayudará a evitar el aumento de peso, que hace que sea más difícil mantener el control de la vejiga.

Para el control y manejo de la incontinencia es indispensable conocer cuál es el tipo que se padece.

¿Qué tipo de incontinencia urinaria tiene?

INCONTINENCIA DE ESFUERZO.

Las mujeres con incontinencia de esfuerzo pueden experimentar una pérdida cuando tosen, se ríen, hacen ejercicio físico, levantan peso o realizan otro tipo de actividades que requieren esfuerzo físico. El parto y algunas cirugías pueden debilitar los músculos del suelo de la pelvis (los que están debajo de la vejiga) permitiendo el paso de la orina cuando el abdomen está realizando algún esfuerzo. Este tipo de incontinencia es común en mujeres más jóvenes. La incontinencia de esfuerzo se debe generalmente a una debilidad en el mecanismo de esfínter. Los músculos del suelo de la pelvis y el músculo del esfínter son incapaces de mantener cerrado el conducto de salida de la vejiga (uretra) durante actividades que demandan esfuerzo muscular que aumenta la presión dentro del abdomen.

INCONTINENCIA DE URGENCIA.
Las mujeres con incontinencia de urgencia pueden perder grandes cantidades de orina. Tienen la sensación de no poder alcanzar el baño a tiempo. La incontinencia de urgencia es generalmente causada por una ‘vejiga hiperactiva’, que se contrae antes de que le des permiso.
Muchas mujeres padecen de incontinencia de urgencia debido a infecciones que irritan la vejiga o el conducto de salida de la vejiga (uretra), o causan espasmos musculares que fuerzan la salida de la orina de la vejiga. La constipación también puede causar incontinencia de urgencia debido a la pérdida de control muscular. Un golpe, una lesión en la columna vertebral, una demencia u otras enfermedades que afectan el sistema nervioso como el Parkinson y la esclerosis múltiple también pueden causar incontinencia de urgencia.

INCONTINENCIA MIXTA.
No es inusual manifestar síntomas de incontinencia de esfuerzo y de urgencia al mismo tiempo. Las causas de ambas formas de incontinencia pueden o no estar relacionadas entre sí, y deben ser evaluadas por separado.

INCONTINENCIA POR REBOSAMIENTO.
Algunas mujeres no perciben la sensación de necesidad de orinar, o tienen un bloqueo en la uretra (el conducto que une la vejiga con el exterior del cuerpo). En ambos casos, la vejiga nunca se vacía completamente, y cuando se desborda, el exceso de orina es forzado hacia el exterior. Desórdenes en el sistema nervioso y lesiones en la columna vertebral son causas frecuentes de la incontinencia por rebosamiento.

INCONTINENCIA VINCULADA A LA MEDICACIÓN.

Algunos medicamentos pueden causar la falta de control de la vejiga relajando músculos o bloqueando señales que la vejiga llena le envía al cerebro. En este caso, su médico puede cambiarle la prescripción para eliminar los efectos colaterales y secundarios. Usar los productos absorbentes de Plenitud* puede ayudar a minimizar el problema hasta que deje la medicación.

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