Motivos por los que a algunas mujeres les es imposible alcanzar el orgasmo

Para muchos aún es un misterio, pero lo cierto es que cada vez conocemos más sobre el orgasmo femenino. Y es que en el clímax sexual de las mujeres influyen muchos factores, desde psicológicos y emocionales hasta físicos y hormonales

Para muchas personas, incluso científicos y doctores especializados en sexología, el orgasmo femenino sigue siendo un misterio.

Mucho se ha escrito sobre esa sensación de placer intenso de la mujer.

Sin embargo, no todas consiguen experimentarlo. Algunas incluso confiesan que nunca han sentido uno.

En el orgasmo influyen muchos factores, desde psicológicos y emocionales hasta físicos y hormonales.

Aqui exploramos ocho de ellos, que pueden hacer que la mujer no llegue al clímax.

Experiencias negativas del pasado

Si la mujer ha experimentado una situación traumática en el pasado que la bloquea en sus relaciones sexuales, lo recomendable es que pueda compartir con su pareja o amante lo que siente para que pueda ser comprendida y apoyada.

Pero si eso es algo que no quiere o puede hacer, es importante que busque ayuda especializada para poder enfrentar el trauma y buscar su bienestar.

Es clave que lo pueda hablar y que pueda recibir asistencia profesional centrada en ella.

“En este tipo de situaciones hay que hacer bastante trabajo individual. Es muy delicado porque la situación que vivió puede provocarle mucha vergüenza o miedo y, en algunos círculos, puede causar que sea rechazada”, explica Héctor Galván, director clínico del Instituto Madrid de Psicología y Sexología.

“Hay mujeres que (debido a un trauma) evitan masturbarse y, de hecho, inhiben el deseo sexual por completo”.

“Hay que conseguir que vuelva a reconciliarse con la sexualidad de una forma muy progresiva, dejando un poquito de lado lo sexual para que se habitúe al contacto físico con su propio cuerpo y, poco a poco, que se pueda ir acercando al placer sexual de forma individual y cuando eso ya esté muy consolidado, ir acercando a la pareja”, indicó el psicólogo clínico.

Es importante que ella sea la que decida cuándo y cuánta información de lo que le pasó quiere compartir con otra persona.

“Cuando una mujer llega a ese punto de bloqueo y le da vergüenza explicar lo ocurrido, es preferible que le plantee a la pareja que le cuesta desinhibirse y que le gustaría trabajar el tema sexual de forma individual sin entrar en detalles. Ya después con el terapeuta se trabaja el problema de manera confidencial”.

“Lo ideal sería poder conversarlo abiertamente con la pareja, pero es mejor que una persona prefiera reservar una pequeña parte de su mundo íntimo, pero conseguir mejorar su vida sexual con la pareja, a que nunca lo haga”, explicó el sexólogo.

Estar apurada y estresada

Aunque Galván ha tenido en su consulta a mujeres a las que les cuesta llegar al orgasmo por pudor o sentimientos de culpabilidad enraizados en una educación muy conservadora, señala que ellas conforman el número menor de los casos.

Uno de los principales factores que ha observado en las pacientes que ha atendido es el estrés con las que llegan al encuentro sexual.

“Para que el organismo llegue fácilmente al orgasmo necesita que haya un grado de relajación bastante alto”, señaló el doctor.

“El organismo puede llegar a sentir deseo y excitación (que son las dos fases previas del orgasmo) con cierto nivel de estrés y de cansancio, pero la fase final del orgasmo sí necesita que estemos relajados”.

Y, en parte, ese estrés viene dado por el ritmo de vida de muchas personas, con trabajos exigentes, horarios que cumplir, jornadas laborales lejos de casa, en algunos casos con hijos que atender.

Aunque en esas situaciones algunas mujeres pueden estar tentadas a fingir el orgasmo no solo para que el encuentro sexual no se extienda mucho tiempo sino para no herir el ego de su pareja sexual, el psicólogo clínico recomienda no hacerlo.

Es aconsejable hablar y plantear la situación como algo para mejorar.

Quedarte callada

Quizás hay que partir de la consigna de que en una relación sexual nadie puede adivinar exactamente qué está sintiendo la otra persona.

Evidentemente se pueden leer los gestos y los sonidos, pero lo ideal es que se vaya dando feed-back.

“A muchas personas les cuesta durante las relaciones ir dirigiendo a la pareja, ir pidiendo ciertos cambios, ciertos ajustes, en la práctica sexual”, explicó el sexólogo.

“En consulta nos podemos encontrar con una mujer que nos explica que cuando está a punto de llegar al orgasmo, la pareja cambia el ritmo o se retira de la penetración, pero nunca se lo ha dicho a él”.

Por eso, señaló el especialista, un foco importante del tratamiento es normalizar la comunicación no solo antes y después del encuentro sexual, sino durante.

“Tienen que ser conscientes de que la pareja no puede adivinar las sensaciones físicas que están teniendo y lo que necesitan para llegar al orgasmo”.

Otro factor con el que Galván y su equipo de expertos se han encontrado cuando han atendido a algunas pacientes heterosexuales es: la eyaculación precoz.

“Es el mejor perfil que nos puede llegar”, indicó el psicólogo clínico.

“A veces viene la mujer sola porque le da miedo herir el orgullo de su pareja y nos dice, en privado, que la pareja suele durar muy poquito y a ella no le da tiempo de alcanzar el orgasmo. Esa es una buena noticia porque trabajar la eyaculación precoz es bastante sencillo técnicamente. La solución es más simple que si hay otros problemas”.

En ese mismo caso es recomendable que la mujer le plantee la situación a su pareja.

“Es importante tener en cuenta cómo plantearlo. No hacerlo como si se tratara de una crítica o una queja, sino algo para mejorar”.

Y es que, según el especialista, un matiz semántico puede marcar la diferencia para no generar ansiedad en la pareja.

“En el tema sexual tanto hombres como mujeres se han llenado de autoexigencias, angustias e inseguridades “, por eso es fundamental saber hacer los planteamientos.

Estimulación escasa e inefectiva

Según Galván, en los últimos años ha visto una mejora en las parejas heterosexuales a la hora de dedicarle tiempo a la estimulación previa a la penetración.

“Hace décadas era más habitual que los roles fuesen más asimétricos, que el hombre buscase su placer rápido, pero eso ha ido evolucionando”.

El problema no es que se dedique más o menos tiempo a esa fase preparatoria, sino de comunicación.

Entre las parejas lesbianas suele haber más diálogo sexual, pero la situación es diferente en algunas relaciones heterosexuales, comentan los expertos.