Muerte de un japonés

images18.jpgUn tipo fue a visitar en la Unidad de Terapia Intensiva, al vecino
 japonés, víctima de grave accidente automovilístico.
 Encontró al amigo japonés todo entubado.
 Era tubo por aquí, tubo por allá. Cables por todos lados.
 Se quedó allí parado, en silencio, al lado de la cama del amigo de
 ojitos cerrados, sereno, reposando con todos aquellas mangueras
 conectados a su pequeño cuerpo.
 De repente, en un momento dado, repentinamente, el japonés con los ojos
 casi fuera de órbita, grita:
 – ‘¡¡¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!!!’

 Dicho eso, suspiró y murió. Las últimas palabras del amigo amarillo
 quedaron grabadas en la mente del tipo.
 En el último día de la novena, después de la misa por El fallecido, el
 tipo este se aproxima a la madre y a la viuda y abrazándolas les dice:

 – Doña Fumiko y doña Shakita, mi amigo Fuyiro, segundos antes de morir,  me dijo estas palabras que no consigo olvidar:’
 ¡¡¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!!!’.
 ¿Qué quieren decir?

 La madre de Fuyiro se desmayó casi al instante y la viuda lo mira
 asustada y el tipo insiste:- ¿Qué quieren decir esas palabras, señora
 Shakita?

 La viuda lo mira con rabia y le responde:- Quieren decir exactamente:
  ‘¡¡¡ NO PISES LA MANGUERA DEL OXÍGENO, HIJO DE PERRA!!!’

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