Dos naves chocan contra la Luna

La agencia espacial estadounidense NASA se prepara para hacer impactar este viernes dos artefactos no tripulados contra la Luna con el fin de detectar la presencia de agua en el satélite.

El módulo superior del cohete Atlas, de 2,3 toneladas, será el primero en colisionar contra un cráter en el polo sur de la Luna, provocando una nube de polvo y escombros en la superficie lunar.

Luego, le seguirá una sonda equipada con instrumentos científicos que analizarán esos escombros para ver si contienen partículas de hielo o de agua.

Dicha sonda, llamada LCROSS (Lunar Crater Observation and Sensing Satellite) fue lanzada al espacio en junio desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos, a bordo de un cohete Atlas V, junto a la sonda LRO (Lunar Reconaissance Orbiter), encargada de elaborar una carta detallada del satélite natural de la Tierra.

Los dos artefactos integran la primera misión del programa Constellation, que prevé el regreso del hombre a la Luna a partir de 2020.

La identificación de agua congelada en el impacto sería un gran descubrimiento según los científicos.

Esto no es algo menor, ya que la existencia de agua en la Luna sería vital para la futura exploración humana.

La sonda LCROSS viajó hacia la Luna durante tres meses, adherida a una fase del cohete Atlas llamada Centauro. Ambos artefactos serán lanzados este viernes hacia el cráter lunar Cabeus.

Centauro chocará contra Cabeus a las 11:30 GMT del viernes a una velocidad de 9.000 kilómetros por hora, creando un cráter de 20 metros de diámetro por cinco de profundidad.

El impacto enviará 350 toneladas de material a unos 10 kilómetros de altura en momentos en que los rayos del sol proveerán su máxima iluminación.

La sonda LCROSS, de una masa de 891 kilogramos, sufrirá la misma suerte cuatro minutos más tarde, el tiempo necesario para que sus nueve instrumentos puedan captar y determinar la naturaleza de las partículas proyectadas.

Así se podrá determinar si hay agua congelada en un cráter que nunca recibe luz solar y tiene temperaturas promedio de -240 grados celsius.

La existencia de agua congelada en cráteres en los polos lunares ya había sido postulada por científicos pero nunca confirmada.

En septiembre, análisis de datos enviados desde tres astronaves revelaron que capas muy finas de agua recubren las partículas que forman parte del suelo lunar.

El doctor Bernard Foing, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés)  dijo que, de existir estos polos glaciales, sería necesario protegerlos.

«Deberemos ser cuidadosos para mantener algunas áreas como si fueran ‘parques protegidos’ de la Luna», dijo.

Los impactos serán transmitidos en vivo por la página de internet de la NASA.

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