Neil Harbisson, un artista que escucha los colores

Cómo se escucha el rostro de personajes como Nicole Kidman o Woody Allen?

Neil Harbisson, un artista de origen anglo-hispano, afirma haber encontrado la respuesta.

Harbisson ve el mundo en blanco y negro, debido a una afección llamada acromatopsia que afecta a una de cada 33.000 personas.

Y ante la imposibilidad de ver los colores, utiliza un ojo cibernético -que asegura es único en el mundo- para percibir en notas musicales el mundo exterior, incluyendo el rostro de las personas.

«Para mí el color es un elemento sonoro, no visual. Las personas en general tienen esta capa visual entre el objeto y los ojos. Yo la tengo sonora», señaló el artista.

Su vida cambió cuando conoció al profesor de cibernética Adam Montandon, un británico experto en el uso de tecnologías para expandir los sentidos, quien le construyó un ojo cibernético llamado eyeborg.

Harbisson empezó en 2004 a probar el eyeborg, que en un principio sólo percibía seis colores. Ahora identifica hasta 360. La idea es desarrollar esta tecnología y ponerla a disposición de otros que sufren esta misma condición.

Esta nueva manera de ver el mundo permitió que el artista combinara su pasión por la música y las artes visuales en una serie de obras que ahora expone bajo el título «Sinfonía de Colores», en Barcelona, España.

El artefacto, formado por un sensor y un auricular, cuelga constantemente de la frente del artista.

Harbisson explica que el ojo cibernético percibe las frecuencias de luz que emiten los colores y esta información es procesada y convertida en notas musicales.

«Como el lila tiene una frecuencia de luz mucho más rápida que el rojo, por ejemplo, cuando oigo el lila lo escucho con una frecuencia más aguda. Yo percibo 360 colores y van desde frecuencias más lentas a frecuencias más rápidas», explica.

Desde el punto de vista artístico, para Harbisson se ha producido una fusión entre el arte visual y el sonoro.

«Ahora yo no distingo entre compositores y pintores. Cuando voy a un museo es como si entrara a una sala de conciertos, y cuando voy a escuchar música es cómo si escuchara colores todo el rato. Se han unido los dos artes de una forma completa», señala.

Por eso define su arte como «ni pintura ni música, es sonocromatismo, que es la unión de las dos».

Desde que empezó a usar el artefacto, la carrera de este artista ha dado un giro. Primero se dedicó a componer música con colores, en vez de partituras.

En una segunda fase pasó a realizar expresiones pictográficas de composiciones musicales. «Las cien primeras notas de melodías conocidas las he pasado a color, porque el hecho de que yo escucho colores también implica que cuando escucho música relaciono las notas con los colores con las que están asociadas».

En su más reciente producción pasó a realizar retratos sonoros de personajes famosos como Leonardo Di Caprio, Nicole Kidman, el Príncipe Carlos del Reino Unido, entre otros.

«Cuando veo el rostro de una persona oigo diferentes notas, dependiendo de la parte de la cara de que se trate. De ahí que he hecho retratos sonoros de gente que he conocido personalmente desde 2004, porque con fotografías no resulta».

Su exposición, en el Espai Tramar de Barcelona, reúne nueve pinturas que representan piezas musicales clásicas de compositores célebres como Beethoven, Mozart, Stravinski, entre otros.

Incluye, además, 14 retratos de personajes famosos así como expresiones pictográficas de varias ciudades.

El ojo cibernético ha estado en evolución, pero a partir de enero próximo podría lanzarse como producto final.

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