Niño ciego aprende a moverse por el eco, Jamie Aspland, de cuatro años, se desplaza gracias a una técnica de radar utilizada por delfines y murciélagos

Jamie Aspland, quien vive en Ashford, Reino Unido, es ciego de nacimiento, pero ahora puede tener una idea de la forma y el tamaño de los objetos a su alrededor, emitiendo un sonido y escuchando atentamente al eco.

La ubicación del eco, o la reacción sonar, es una técnica utilizada por estos animales para entender y «visualizar» su entorno.

«Jamie nació once semanas prematuro y desarrolló un mal conocida como retinopatía de los prematuros, lo que significa que las dos retinas se le desprendieron de ambos ojos, no tiene visión, ni percepción de la luz, nada», explicó Debs, la madre de Jamie.

Jamie está aprendiendo la llamada reacción sonar con ayuda de Daniel Kish, presidente de la organización «World Access for the Blind» («Acceso al mundo para los ciegos»).

Jamie chasquea la lengua, habla o grita como un delfín y juzga, a partir del eco de esos sonidos, cuán lejos están los objetos que tiene enfrente.

A medida que crezca y practique más, su capacidad de detección irá mejorando. Por ejemplo, podrá distinguir entre el concreto y la madera, o entre una reja y árboles.

Mientras ayuda a Jamie a desarrollar su reacción sonar, su madre le va describiendo lo que lo rodea y lo alienta a concentrarse cuando está hablando.

Ya en casa, Debs arregla diferentes tipos de frascos y jarros, para que Jamie chasquee la lengua y practique la diferenciación entre objetos muy grandes y objetos muy pequeños.

«Estamos tratando de refinar el método, de modo que entienda que puede utilizar todo lo que escucha a su alrededor», dijo la madre.

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