Nuevo museo sobre la historia judía en EE.UU. será inaugurado en 2010

052709_ap090205022313_200.jpgUn nuevo museo, que está tomando forma rápidamente a sólo 90 pasos de la Campana de la Libertad en Filadelfia, narrará la experiencia de los judíos en Estados Unidos desde su primera llegada por barco en 1654 hasta el presente.
Las exhibiciones con multimedia, y unos 20.000 artefactos culturales, se centrarán en el relato de su historia en el contexto de la libertad que Estados Unidos les ha ofrecido y la rica diversidad de la comunidad judía, indicó Jonathan Sarna, historiador a cargo del Museo Nacional de la Historia Judía en Estados Unidos.
Si bien las exhibiciones estarán dedicadas principalmente en la comunidad judía, agregó, “pienso que cualquier grupo inmigrante, o cualquier grupo minoritario, encontrará situaciones que le serán familiares”.
Sarna, junto a  otros miembros del equipo encargado de construir el nuevo museo, describieron su proyecto en una mesa redonda realizada el 21 de mayo en la sede de los Archivos Nacionales ubicada en Washington, en coincidencia con la celebración del Mes de la Herencia Judía en Estados Unidos.
Al presentar el evento, Marvin Pinkert, director ejecutivo del proyecto denominado The National Archives Experience, destacó la importancia del museo,  programado para abrir sus puertas a finales de 2010, como emblemático del “espíritu patriótico que hizo que mi abuelo inmigrante estuviera tan orgulloso de ser un estadounidense de origen judío”.
De acuerdo con el sitio web del museo, es el único en la nación dedicado de manera exclusiva a coleccionar, preservar e interpretar artefactos pertenecientes a la vida de los judío-estadounidenses. El museo buscará ilustrar a sus visitantes sobre cómo los judíos aprovecharon las oportunidades de libertad en Estados Unidos para contribuir a la sociedad, al mismo tiempo que muestra las experiencias de otros grupos étnicos.
“Lo más importante”, señala el sitio web, “es que las generaciones venideras tendrán un mejor entendimiento sobre quiénes son y de dónde vinieron”.
Las diversas contribuciones de la comunidad judía a la vida en Estados Unidos se realzan en un documental sobre el proyecto,  presentado en el evento de los Archivos Nacionales por Gwen Goodman, ex director ejecutivo del museo y que supervisa la terminación del edificio, valorado en 150 millones de dólares.
El documental muestra a estadounidenses de origen judío que van desde los jueces del Tribunal Supremo Louis Brandeis y Ruth Bader hasta el escritor Norman Mailer, la poetiza Emma Lazarus, el astrónomo Carl Sagan, los legendarios beisbolistas Hank Greenberg y Sandy Koufax, los compositores George Gershwin y Leonard Bernstein, el médico descubridor de la vacuna contra la polio Jonas Salk, el director de cine Steven Spielberg, los artistas Groucho Marx, Bob Dylan y Barbra Streisand y un grupo de científicos ganadores del Premio Nobel.
Pero aunque mensaje del museo será de inspiración, expresó Sarna, “no será una presentación de la vida de los judíos en Estados Unidos vista solo desde un ángulo positivo”. Las exhibiciones documentan también la discriminación que los judíos enfrentaron en la primera mitad del siglo XX, que los restringió del acceso a varias profesiones, universidades y clubes.
“Uno no puede contar la historia del periodo sin referirse a la historia de antisemitismo social, de limitaciones a la libertad, algo que nuestros visitantes necesitan saber», explicó el historiador. «Quiero que la gente joven que vaya al museo,  que ahora no titubea para solicitar ingreso a diferentes universidades o considerar diferentes profesiones, sepa que sus abuelos no tuvieron ese lujo. Y si no saben eso, entonces no hemos hecho nuestra labor”.
El museo tampoco eludirá mostrar los elementos desagradables en la misma comunidad judía, añadió Sarna.
“Pienso que una comunidad madura puede mostrar a sus pandilleros o los momentos de los que no se puede estar orgullos, y no solamente los “éxitos en Estados Unidos’. Si el museo tiene éxito será porque cumpla ambas cosas correctamente”, expresó.
Robert Young, arquitecto del museo, calificó de ideal la ubicación del edificio en el centro de Filadelfia, cerca del Palacio de Independencia, la Campana de la Libertad y otros monumentos históricos sobre el origen de Estados Unidos. Sarna estuvo de acuerdo al añadir que “en la época de la Guerra de Independencia, Filadelfia fue realmente el centro de la comunidad judía”.
La ciudad fue fundada por William Penn, quien, después de ser perseguido como cuáquero en Inglaterra, se empeñó en crear un centro de tolerancia religiosa. El nombre que optó para Filadelfia  deriva de las palabras en latín, que significan “hermano” y “amor”.
Los arquitectos del edificio ven un mensaje de libertad en su mismo diseño, que presenta transparencia y vistas del interior. Una llama de 2,4 metros situada en el rincón más alto representa tanto la libertad estadounidense como la permanencia de los judíos, expresó Goodman.
El nuevo edificio remplazará a un edificio considerablemente más modesto, inaugurado en 1976, año del bicentenario de la nación.
El designar como “nacional” al anterior museo podía percibirse como el ejemplo perfecto de chutzpah, palabra hebrea que significa atrevimiento desenfrenado, que forma parte del modo de hablar en Estados Unidos.
Goodman pareció apoyar esa perspectiva, al indicar que el museo original disponía de menos de 40 objetos en su colección durante su primer año, con un espacio total de 930 metros cuadrados, incluyendo oficinas. El nuevo edificio, que tiene cinco pisos, una extensa colección de artefactos  provenientes de otros museos, sociedades históricas y coleccionistas privados, es diez veces más grande, con 2.790 metros cuadrados solamente en las áreas de exhibición.
Ahora, afirmó Goodman, se puede decir que será un “realmente un museo nacional”.

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