Nuevos anticoagulantes ofrecen esperanzas a miles de pacientes

images14.jpgTres medicamentos experimentales han creado gran esperanza entre los médicos  que por primera vez en varias décadas millones de personas que corren el riesgo de sufrir los peligrosos trombos sanguíneos puedan recibir un tratamiento más efectivo.
La primera meta es una píldora para las personas que ahora reciben inyecciones de anticoagulantes durante varias semanas después de operaciones de la cadera y la rodilla.
Pero el objetivo es una alternativa a la ya antigua warfarina, cuyo nombre comercial es Coumadin, el anticoagulante más problemático debido a los efectos secundarios y restricciones que enfrentan los dos millones de personas que lo usan todos los años.
Ya comenzaron las pruebas finales en miles de pacientes de tres píldoras que evitan los coágulos de forma menos problemática. Uno de los medicamentos, Pradaxa, de Boehringer Ingelheim, acaba de comenzarse a vender en Europa.
Las pruebas ocurren en momentos en que el Medicare estudia la retención de pagos a los hospitales cuando pacientes de riesgo desarrollan coágulos, por lo general en las piernas, una causa común y prevenible de muerte en los hospitales. La organización National Quality Forum calcula que sólo un tercio de los pacientes que necesitan anticoagulantes en los hospitales los reciben.
Conocidos como trombosis profunda, estos coágulos pueden matar rápidamente si llegan a los pulmones. No hay cifras fiables, pero cálculos recientes sugieren que aproximadamente 900,000 personas al año sufren de trombosis profunda y casi 300,000 mueren. La inmovilidad prolongada, como ocurre durante la hospitalización o incluso vuelos largos de avión, pueden provocar la trombosis. El vicepresidente Cheney sufrió un coágulo durante un viaje largo el año pasado y David Bloom, corresponsal de la NBC, murió de una trombosis en el 2003 después de pasar días en un vehículo militar con poco espacio mientras cubría la invasión a Irak.
Pero hay otros riesgos, como la edad, el tabaquismo, los anticonceptivos, la obesidad y, especialmente, las operaciones grandes.
Los médicos usan inyecciones de efecto más rápido como la heparina para proteger a los pacientes de operaciones ortopédicas. Pero la warfarina es el tratamiento principal una vez que el coágulo se presenta, y la principal defensa de otros tipos de coágulos, como los causados por la arritmia cardíaca. Pero demasiados de estos pacientes se quedan desprotegidos porque el uso de la warfarina es restringido. Uno de sus peores efectos secundarios es la hemorragia, que exige pruebas de sangre mensuales porque la dieta y otros factores pueden afectar el tratamiento.
«La necesidad de una alternativa es sustancial», dice el Dr. Richard Becker, hematólogo y cardiólogo del Centro Médico de la Universidad Duke, que supervisa las investigaciones. «No conozco ningún medicamento que tenga la complejidad inherente de hacer daño que tiene el Coumadin».
Pero ya ha habido otras esperanzas que se han ido por el tragante. Hace sólo unos años, el anticoagulante Exantra fue sacado del mercado en Europa, y no llegó a aprobarse en Estados Unidos, debido a los daños que causaba en el hígado. De manera que aunque las pruebas clínicas dan esperanzas a los especialistas estadounidenses, siguen la situación de cerca en busca de cualquier señal de problemas.
«Estos medicamentos ofrecen beneficios enormes, los tres, si finalmente se prueban», dijo el farmacólogo John Fanikos, del Hospital Brigham de Boston y miembro del Foro sobre la Trombosis en Norteamérica.

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