Por no saber japonés

images19.jpgChucho fue a visitar, en Terapia Intensiva, a su vecino japonés, víctima de un grave accidente automovilístico. Encontró al amigo japonés todo entubado.
Era un tubo por aquí, un tubo por allá. Cables por todos lados. Se quedó allí parado, en silencio, al lado de la cama del amigo de ojitos cerrados, sereno, reposando con todas aquellas mangueras conectadas a su pequeño cuerpo.
De repente, en un momento dado, repentinamente, el japonés con los ojos casi fuera de órbita, grita:
‘¡¡¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!!!’
Dicho eso, suspiró y murió.
Las últimas palabras del amigo amarillo quedaron grabadas en la mente del tipo.
En el último día del novenario, y después de la misa por el fallecido, Chucho se aproxima a la madre y a la viuda y abrazándolas les dice:
Doña Fumiko y doña Shakita, mi amigo Fuyiro, segundos antes de morir, me dijo estas palabras que no consigo olvidar:
¡¡¡ SAKARO AOTA NAKAMY ANYOBA, SUSHI MASHUTA!!!’.
¿Qué quieren decir?
La madre de Fuyiro se desmayó casi al instante… y la viuda lo mira asustada, él  insiste:
– ¿Qué quieren decir esas palabras, señora Shakita?
La viuda lo mira con rabia y le responde:
– Quieren decir exactamente:
ESTAS PISANDO LA MANGUERA DEL OXÍGENO, HIJO DE…

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