¿Por qué cuando viajamos estamos más predispuestos a la constipación?

images (4)Cambia el agua que tomamos, el tipo de comida que ingerimos, también los horarios que manejamos y, si viajamos con otras personas, ciertas inhibiciones a la hora de compartir espacios pueden influir en la constipación.

Para estar preparado por si este problema se manifiesta, puedes tener en cuenta algunos consejos básicos y sencillos que te van a ayudar a evitar los incómodos síntomas de la constipación y disfrutar de tu viaje sin preocupaciones.

Hidrátate durante el día

Tomar un mínimo de 1.5 litros diarios de líquido ayuda a ablandar las heces y favorece el tránsito intestinal.

Durante los viajes, es primordial que estemos atentos a la hidratación. Puedes tomar agua, infusiones, o bebidas dietéticas, no solo con las comidas, sino a lo largo del día. Evita el café y el alcohol. En muchos lugares el agua potable es distinta a la de nuestro lugar de origen y beberla puede traer consecuencias para nuestro organismo.

Una recomendación particular es que prestes especial atención al origen del agua, opta siempre por agua mineral y nunca tomes del grifo. Pide la bebida fría de la nevera, no la enfríes con hielo si desconoces el origen.

Realiza un mínimo de cuatro comidas diarias

Con varias comidas al día, el sistema digestivo trabaja más seguido, estimulando el tránsito intestinal.

Muchas veces en los viajes, con los cambios de horario y distraídos por los recorridos, no solemos cumplir con las cuatro comidas diarias. Si no te es posible respetarlas, es importante que lleves galletas ricas en fibras como frutas frescas o secas, cereales, etc.

 Incorpora mayores dosis de fibras en las comidas

En los viajes, generalmente no llevamos una dieta ordenada. Comemos en distintos horarios, en restaurantes y, si vamos a lugares con costumbres muy distintas, es posible que queramos probar platos típicos con ingredientes que no son habituales en nuestra dieta. Estas variaciones en la alimentación hacen que el tránsito intestinal sea más lento. Aumentar el consumo de fibras ayuda a equilibrar la dieta y estimula el intestino.

Para incorporarlas, considera las siguientes recomendaciones:

– Agrega al desayuno cereales (en forma de copos, panes o galletas) y  frutas (frescas o exprimidas).

– Incluye en los almuerzos y las cenas una porción de verduras y hortalizas (frescas o cocidas).

 Respeta tus horarios

No estar en nuestras casas durante un período largo de tiempo nos obliga a adaptarnos a otros horarios y otros ambientes; debemos ir a otros baños que no son el nuestro, nos sentimos incómodos, o nos da vergüenza, e inhibimos el reflejo evacuatorio (conducta que favorece la constipación).

Para evitar estas situaciones, crea una rutina para tus días de vacaciones: intenta ir al baño todos los días en un mismo horario en cual no estés con apuro, tomate tu tiempo. Ten siempre presente: es mejor acudir en el momento en el que el organismo te lo pida, ¡no lo dejes para después!

 Mantenerte en movimiento

Realizar actividad física favorece el normal funcionamiento de nuestro intestino, por lo que es importante planificar vacaciones activas y evitar el sedentarismo.

Arma programas que te permitan recorrer los lugares caminando o andando en bicicleta, al menos 20 minutos por día; o realiza algún deporte al aire libre como nadar, jugar al tenis, esquiar, etc.

 Puedes recurrir a algún tipo de laxante

Si las medidas anteriores no funcionan, puedes llevar para tu viaje un laxante que te haya recomendado tu médico.

Cuando regreses, retoma a tu rutina habitual y controla que tu intestino vuelva a actuar regularmente. Si no ocurre de esta manera, consulta con tu médico.