¿Por qué los humanos tenemos el corazón a la izquierda?

De pequeños nos enseñan que el corazón está a la izquierda, pero ¿cómo llega el corazón a situarse en esa posición?

Los humanos somos unos seres fascinantes. Los órganos que poseemos orquestan una miríada de reacciones bioquímicas que permiten obtener la energía para mantenernos vivos y relacionarnos con nuestro entorno. Desde el punto de vista físico, químico o biológico, que se produzcan este tipo de reacciones en un organismo es asombroso por la complejidad de estas. Sin embargo, a pesar de sus muchas virtudes, el cuerpo humano dista mucho de ser perfecto y, para comprenderlo, hemos de analizarlo en el contexto en el que nos encontramos actualmente. Si observamos una persona promedio, lo más probable es que lo primero en lo que nos fijemos sea su simetría bilateral. Esto quiere decir que, si trazamos una línea que pase por la mitad de nuestros ojos hacia el ombligo y doblamos las dos mitades restantes, estas coincidirán prácticamente en su totalidad, excepto por algunos cambios menores.

Doblemente reactivos

Esta simetría es muy útil para reaccionar a los estímulos, la presencia de dos ojos, dos brazos y dos piernas iguales, permite utilizar cada miembro para tareas similares, como agarrar, utilizar herramientas, o mantener un equilibrio estable. Además, el resultado final puede ser mayor que la suma de ambas partes, lo que se demuestra en los ojos. Gracias a tener dos, podemos observar un objeto desde dos puntos de vista cercanos y, gracias a la suma de ambas imágenes de nuestro cerebro, conseguir visión en tres dimensiones. Por último, una ventaja añadida de la duplicidad es que en caso de pérdida de un miembro, se puede seguir utilizando el otro para llevar a cabo tareas necesarias, lo que no impide por completo la supervivencia.

Derecha e izquierda

Ahora bien, si miramos en nuestro interior, la disposición de los órganos no es exactamente la misma en ambas mitades del cuerpo. En el ser humano el hígado se encuentra a la derecha, el corazón un poco desplazado a la izquierda y los intestinos tienen un plegamiento bastante peculiar que permite que funcionen correctamente. Cuando se observan estos cambios en la simetría, puede surgir la pregunta de cómo sucede esto, porque recordemos que el organismo comienza a gestarse al unirse un óvulo y un espermatozoide; dos células que no saben dónde va cada órgano. Pues bien, cuando somos apenas unas cuantas células, se activa un gen llamado NODAL que permitirá que se distinga entre el lado izquierdo y el derecho. La activación de ese gen puede producirse por dos mecanismos distintos.

El primer mecanismo que ha sido estudiado en animales modelo como ranas y ratones tiene como pieza central a los cilios nodales, unas estructuras en forma de pelitos que hay en algunas células y que rotan como si fueran un pequeño molino con una sola aspa. El movimiento de miles de estos pelitos es capaz de mover el fluido presente en el medio y llevarlo de derecha a izquierda, lo que activa las rutas de señalización celular y permite a las células saber en qué lado se encuentran.

El segundo mecanismo estudiado en aves y cerdos se centra en corrientes de iones de potasio que se transmiten entre las células, lo que produce cambios en las membranas celulares y permite el paso de sustancias de un lado al otro de la masa de células que formará el cuerpo.

Ambos modelos explican estos cambios y no tienen porque ser excluyentes, ya que al final conducen al mismo resultado: La distinción entre la derecha y la izquierda.

Cuando falla el mecanismo

Ahora bien, ningún proceso biológico es 100% infalible y, cuando alguno de estos mecanismos falla se produce la heterotaxia, es decir, que alguno de los órganos no acaba en el lugar adecuado. La heterotaxia afecta a más o menos 1 de cada 10000 personas y puede ser totalmente inocua o puede ser causante de ciertas morbilidades, depende del caso. En el caso que el cambio sea total, se conoce como “situs inversus totalis” y todos los órganos están situados “en espejo”. Generalmente esto no afecta a la persona a no ser que esté relacionado con otra enfermedad, y de vez en cuando alguien se lleva la sorpresa tras una radiografía y descubre que está “del revés”.

¿Por qué la concha de los caracoles gira hacia el mismo lado? La concha de los caracoles es una estructura formada por capas de carbonato cálcico pegadas por una matriz de componentes orgánicos llamado conquiolina. Los caracoles la crean nada más salir del huevo y tras esto se va endureciendo y agrandando en forma de espiral según crece el molusco. Tras realizar un análisis de más de 55000 especies distintas de caracol, los investigadores notaron que casi un 90% de las conchas que forman son dextrógiras, es decir, que la espiral que forman gira siguiendo las agujas del reloj. Por el registro fósil se estima que las especies levógiras han aparecido más de 100 veces durante la evolución, parece que no acaban de dominar a las dextrógiras.

Referencias (Mla)