¿Por qué nos cuesta tanto despertarnos los lunes por la mañana?

No solo se trata del estrés del trabajo, existe una explicación biológica a esa incomodidad que sentimos los lunes temprano

Llega el fin de semana tras una ardua sesión de trabajo, lo justo es pasarla bien y tener un merecido descanso. El problema viene la mañana del lunes, cuando al sonar la alarma debemos levantarnos de la cama a regañadientes para regresar al trabajo. Luego, lo más probables es que una buena parte del día tengamos esa sensación de fastidio y sueño. ¿Pero por qué pasa esto?

No solo se trata del estrés del trabajo, aunque no lo creas existe una explicación biológica a esa incomodidad que sentimos los lunes por la mañana.

— ‘Jet lag social’ —

Los investigadores del sueño se refieren a este fenómeno como ‘jet lag social’, y se da cuando las obligaciones laborales, escolares o sociales exigen a nuestro cuerpo a alejarse de sus patrones normales de descanso. El problema es que esto puede traer consecuencias sobre nuestra salud.

Recientes estudios han descubierto que no solo importa cuánto dormimos, sino también cuándo. De hecho, incluso si cumplimos con las ocho horas recomendadas de sueño,  podemos sentirnos mal si es que no llevamos un horario de descanso regular a lo largo de la semana.

Cuando nos despertamos tempano para ir al trabajo de lunes a viernes nuestro organismo se adapta a dicho horario, sin embargo, si los fines de semana nos levantamos mucho más tarde interrumpimos el ciclo anterior. Así, cuando el lunes queremos regresar a nuestro ritmo habitual el cuerpo tiene que volver a adaptarse y se siente mucho más cansado.

Si no dormimos bien nos sentiremos irritables, nerviosos y deprimidos, nuestro rendimiento y atención empeorarán y tendremos más predisposición a tener alteraciones de tipo físico relacionadas con el estrés.

— El reloj biológico —

Existen factores que determinan cuándo deberíamos ir a descansar. Una de ellos es, por ejemplo, la exposición a la luz, que reduce la producción de melatonina en el cuerpo (la hormona produce sueño).

Otro factor muy importante que determina es nuestra propia biología. Algunas personas son naturalmente madrugadoras y otras son noctámbulas, es decir no cogen el sueño tan rápido y por lo tanto se despiertan más tarde. El gran detalle es que nosotros no elegimos cuál de estos dos tipos ser, lo decide nuestro organismo.

— Móviles —

El celular también es un elemento que podría influenciar considerablemente en la calidad de sueño que tengamos, más aún teniendo en cuenta que muchas no nos desprendemos de él ni cuando estamos en la cama.

En condiciones de oscuridad se segrega melatonina, que facilita el inicio de sueño, pero cuando la luz del móvil (o cualquier otro tipo de aparato) ingresa a través de nuestra retina, nuestro hipotálamo envía una señal a la glándula pineal para que inhiba la secreción de melatonina y estimule la vigilia y la alerta.

? Duerme más durante la semana. Es preferible descansar un poco más los días de semana a intentar recupera de un porrazo las horas de sueño los fines de semana. Este mal hábito simplemente te prepara para pasarla muy mal las mañanas de los lunes.

?Prueba despertar más temprano los fines de semana.

?Toma pequeñas siestas los fines de semana. Si vas a dormir los sábados o domingos, es mejor hacerlo entre el mediodía y las 4 p.m. durante 30 minutos o menos, lo que tendrá menos probabilidades de interferir con tu sueño por la noche.

? Los lunes sal y ve la luz. Si estás cansado el lunes por la mañana, sal y deja que la luz del sol te irradie. Recuerda, tu ritmo circadiano se establece por la exposición de sus ojos a la luz.

? No retrases demasiado la hora de despertar el domingo. Así, no se producirá un retraso en el reloj biológico. Si quieres reforzar este efecto, deberás reducir la intensidad lumínica el domingo por la noche y aumentarla al levantarte el lunes por la mañana.