Probamos la laptop de Google y Chromebox, su computadora de escritorio

Un año antes de que Google decidiera incursionar en el mundo de las tabletas llegó Chromebook, su laptop sin disco duro, basada enteramente en la nube y sólo con un navegador, Chrome, en sus entrañas.

Por: David Cuen  

El producto trajo consigo algunos elogios y una cascada de críticas.

Lo positivo remarcó la apuesta del modelo, la rapidez de inicio del dispositivo y su simplicidad.

Lo negativo se enfocó en el precio (alrededor de US$350 en aquel entonces), la falta de aplicaciones de Chrome, las especificaciones técnicas del producto contra el precio, entre otras.

Muchos pensaron que el buscador mataría el producto, pero 12 meses después la segunda generación de las computadoras portátiles llegó al mercado y no vino sola. Se hizo acompañar de Chromebox, su versión para escritorios.

Probamos a ambas durante una semana y éste es nuestro veredicto.

Chromebook

De entrada queda claro que Google y Samsung (la empresa coreana es la fabricante de los dispositivos que probamos, aunque también hay productos de Acer) decidieron concentrarse en mejorar las características técnicas del dispositivo y sus fierros. Y el precio (US$450) lo refleja.

A simple vista Chromebook es una atractiva máquina portátil, ligera y fácil de cargar. El teclado es sumamente cómodo y el touchpad funciona muy bien: responde, es intuitivo y ejecuta un buen número de acciones como clic derecho, zoom, etcétera.

La pantalla de 12 pulgadas es nítida y cuenta con un acabado mate que hace que sea posible verla con nitidez en distintas condiciones de luz.

Cuenta con puertos de red, USB y DP+ -un puerto que permite con el cable adecuado trasmitir la imagen de la pantalla a un dispositivo VGA o HDMI por ejemplo.

Los altavoces abajo de la máquina cumplen con su trabajo. Se escuchan mejor si el dispositivo está sobre una superficie sólida que cuando se carga en el regazo, pero no es sonido estéreo. Aunque con un jack de 3.5mm es fácil usar auriculares o altavoces externos.

También cuenta con un lector de tarjetas SD por lo que quienes consideren que los 16GB de almacenamiento con los que cuenta la computadora son insuficientes, podrán usar una tarjeta SD para ampliar su capacidad.

De las características técnicas lo más decepcionante es la batería que dura, con uso intensivo, cerca de seis horas. Es más que muchas computadoras portátiles en el mercado, pero muy inferior al desempeño de tabletas como Nexus 7 o el iPad.

Pero el dispositivo no llama la atención por sus tuberías, sino por lo que corre en ellas: Chrome OS, el segundo sistema operativo de Google después de Android.

Y aquí es donde un año después es claro que Google ha estado trabajando.

La máquina sigue encendiendo muy rápido. Conté 7 segundos desde que oprimí el botón de encendido haya que estaba viendo una página web. Basta con ingresar una cuenta de Google para que el dispositivo sincronice toda nuestra actividad en la nube.

La interfaz del usuario se ve mucho más pulida. El escritorio asemeja al de otros sistemas operativos con un fondo de pantalla e iconos para ejecutar programas, que en realidad son atajos a páginas en el navegador. Este sistema operativo, no hay que olvidarlo, funciona enteramente dentro del navegador Chrome.

El navegador es rápido, las páginas se despliegan en forma nítida y es posible descargar archivos y manejarlos a través de una de las aplicaciones del sistema.

Hay apps que hacen un gran trabajo. Editar fotos es sencillo, el nuevo soporte para Google Docs incluso sin conexión a internet funciona bien, y el de Gmail se ejecuta sin problema alguno. El uso de «apps» que funcionan en la web como Evernote, DropBox, Drive, Facebook, Twitter, Google+. YouTube, música, libros electrónicos a través de Kindle o Googler Boks es rápido y fiable.

El problema empieza cuando uno quiere hacer algo más. Los juegos -más allá de los más simples que pueden disfrutarse en una página web- son una experiencia pobre. Muy pocos tienen soporte para Chrome OS, entre ellos Angry Birds. El resto son sólo demos. Plants vs Zombies es un ejemplo de ello. Si bien existe en la Chrome Store, lo único que puede jugarse es la demo. Si se intenta comprar la versión completa, el navegador intentará descargar un archivo ejecutable para Windows.

Es claro que hasta la fecha Google no ha logrado atraer a muchos programadores a que se interesen en desarrollar apps de juegos para su sistema operativo en la nube.

Otras apps como Netflix sólo funcionan en Estados Unidos, pero no en Europa ni en América Latina. Y algunas que prometen como WeVideo -que permite editar videos en la nube- aún tienen fallos o son inestables en Chrome.

Lo que funciona como reloj es la sincronización en la nube. Aunque cierre repentinamente Chromebook en mi casa, las pestañas que tenía abiertas en el navegador me recibirán cuando abra Chrome en el trabajo, como si no hubiera abandonado el dispositivo.

Otra característica interesante es el acceso remoto. Con un poco de paciencia y configuración en otra computadora con Windows, es posible acceder a ella a través de Chromebook e incluso jugar títulos con alta capacidad gráfica como Diablo 3.

Pero no todo lo que brilla es oro. Algunas de las características del dispositivo dejan algo que desear. Ya hemos hablado de las apps, los juegos y la vida de la batería. A ello hay que sumar que después de un tiempo de ver videos -en sitios que no sean YouTube- el desempeño de estas imágenes comienza a languidecer.

La máquina de Samsung no cuenta con Bluetooth nativo por lo que quienes desean usar un mouse inalámbrico, deberán usar uno de los dos preciados puertos USB con los que cuenta el dispositivo.

En comparación con la versión anterior de Chromebook, la nueva generación da un salto al frente pero no lo suficientemente largo como para que todo mundo salga corriendo a comprarla a la tienda.

Si lo que se desea es sólo escribir y usar la web, la máquina es perfecta. Pero si se busca jugar algunos juegos o ser muy productivo, incluso una tableta con un teclado vía Bluetooth puede ser una mejor opción.

Por otro lado Chromebook parece ser una buena opción para escuelas que deseen dotar a sus alumnos de una alternativa barata y práctica. Si Google quiere expandir ese mercado a los consumidores tendrá que trabajar en más apps y en una reducción del precio.

Chromebox

El nuevo dispositivo, por su parte, parece una apuesta interesante. Sus especificaciones técnicas son más completas que aquellas de las Chromebooks.

Fabricado por Samsung, Chromebox es una caja negra con múltiples puertos a la que se puede conectar a un teclado, un monitor y un mouse.

Con un precio inferior al de sus hermanos con teclado (US$329.99) la caja de Google parece situarse como una opción para empresas y organizaciones y -debido al precio- también pueden ser interesantes para uno que otro consumidor.

Cuenta con seis puertos USB, dos puertos DP+ un puerto DMI con lo que las opciones para conectarlo a monitores son amplias. El teclado y el mouse se pueden añadir usando uno de los puertos USB o a través de Bluetooth ya que éste viene integrado en las entrañas del aparato.

Yo lo probé en la televisión de mi sala y funcionó a la perfección.

Para un consumidor Chromebox puede resultar útil como segunda computadora en la casa o si se sólo se usa para correo electrónico o redes sociales, pero no si se desea movilidad. Para eso está Chromebook o una tableta si se quiere pagar menos.

Pero las empresas podrían encontrar interesante -y barata- esta nueva opción.

Está claro que por lo pronto Google no se dará por vencido y seguirá apostando por estos dispositivos.

Pero mientras el precio no sufra un dramático recorte, sus posibilidades de éxito entre consumidores no parecen tan claras.

 

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