Prueba del BMW 116 i Urban Line

*Un eficiente motor 1600 turbo de gasolina con 136 caballos que parecen 170, acoplado a la primera transmisión automática de 8 velocidades instalada en un compacto de lujo, son parte de la fórmula para continuar con el placer de conducir, pero con más comodidad que nunca.

Por Fernando Santos Morales

La sensación es familiar: abro la puerta para sentarme en el BMW 116 i Urban Line, el compacto de 5 puertas en su segunda generación y, al ubicarme bien en la silla del conductor, entiendo que voy a conducir uno de los buenos BMW de siempre.

Posición al volante única que nos deja ver la carretera al frente al tiempo que no descuidamos los modernos, conocidos y  preciosos instrumentos de las generaciones tradicionales (velocímetro y tacómetro) con silla, timón, y pedales, perfectamente alineados. Como siempre, la postura agrada, y simplemente invita a divertirse conduciendo.

Lo más sorprendente mientras ruedo los primeros kilómetros urbanos en nuestras ‘’especiales’’ vías, después de haberlo encendido oprimiendo un botón que es parte del equipo de serie, es el excelente confort de marcha que proporcionan una estructura y chasís que parecen un lingote, los cuales dejan trabajar perfectamente a los amortiguadores y espirales, parte de las extraordinarias suspensiones.

Asimila cualquier tipo de irregularidad, bache, o altibajo, de la mejor forma posible al mejor estilo de una camioneta SUV de mayores dimensiones, sin sacudir o molestar a los ocupantes en absoluto, algo que no ocurría en la primera generación que tenía una puesta a punto general mucho más rígida;  sentir para creer….

Estamos ante un BMW, y a pesar del buen grado de comodidad, el placer de conducir continúa presente con la tracción trasera (único entre la competencia con ésta configuración, puesto que el Audi A3, la Mercedes Clase B y el Volvo V40 se valen de la delantera), y el excelente motor.

¿Cómo se comporta la máquina en el 116 i? Es prácticamente ‘’incansable’’ y pletórico de fuerza y potencia en todas las revoluciones de uso. Según BMW entrega 136 caballos y un torque máximo de 22,4 kgm desde las 1300 revoluciones hasta las 4300, 100 rpm antes de entregar todos los 136 cv, a las 4400.

Así, con inyección de gasolina directamente dentro del cilindro, distribución variable (válvulas con apertura y tiempos variables en admisión y escape) y el turbo, se tienen todos los ingredientes para lograr un rendimiento perfecto también en economía   -donde logró 45 kilómetros por galón de promedio en uso mixto ciudad carretera intenso con el 40% y 60% de la distancia respectivamente-,   y ecología pues emite sólo 131 gramos de CO2 por kilómetro recorrido.

Con oprimir una tecla en la consola, se tiene la posibilidad de andar en modo Eco Pro, Confort o Sport; en Eco Pro tiende a hacer los cambios hacia sólo 2000 rpm e incluso en subidas, con 4 personas a bordo y un tercio de acelerador, no baja un cambio, simplemente lo mantiene.

Otro mundo es cuando seleccionamos Sport, donde se toca la cola del león que duerme: la asistencia de la dirección varía, el acelerador es más sensible, la caja de 8 cambia más rápido y tiende a mantener el cambio en revoluciones medias con poco acelerador, y, el motor, ruge como pocos puesto que la fuerza se incrementa notoriamente, especialmente a régimen medio. Como sea, desde las 2000 hasta el corte de encendido a 6500, la máquina entrega generosa y linealmente un torque y caballaje que parecen no tener fin.

En pendientes complicadas de nuestras carreteras de montaña, logra escalar con prácticamente el mismo ímpetu de un moderno 3,5 litros de gasolina de 6 cilindros en v instalado eso sí, en un sedán grande con bastante más de 200 kilos de diferencia a favor del ‘’BM’’. La reserva de potencia para adelantar es muy generosa también gracias al excelente desempeño de su caja automática de 8 relaciones.

Están bien calculadas, hace los cambios sin que lo notemos en absoluto y cuando conducimos manualmente se logra una rapidez en el cambio de la que pocos modelos pueden presumir. En retención es un placer ir bajando los cambios con leves toques hacia el frente, o subirlos maniobrando hacia atrás, cuando en la mayoría de automóviles actuales se usa al revés, contra la lógica intuitiva que necesita cualquier piloto especialmente en momentos de viajar rápido.

8 relaciones, para impulsarlo con más agilidad que si tuviera 6; además, para economizar y hacer que la máquina dure más (velocidad media de los pistones baja) al funcionar en bajas rpm, se puede rodar por ejemplo a 80 por hora en octava marcha, con sólo 1300!!! rpm en el tacómetro.

El espacio interior es aceptable y cómodo, especialmente cuando comparamos la habitabilidad disponible que había en las sillas traseras en los serie 1 hatchback de la primera generación, definitivamente su punto más débil.

La ejecución del interior  por armado, remates, y ajuste, es de clase mundial. La calidad visual de los materiales tanto del timón como del tablero de instrumentos y los tapizados de las puertas es muy agradable.

En diseño exterior las proporciones de éste singular 5 puertas dejan ver un vano motor largo con las nervaduras de los serie 3 y 5, unos pasos de rueda traseros que nos recuerdan de nuevo al serie 5, con la parte inferior de las puertas y el especial remate del faldón lateral atrás, que recuerdan a su hermano bi plaza deportivo, el bonito Z4.

Una dirección más asistida y suave ubica el auto a la perfección adonde apunta la mirada en un instante pero sin excesos, milímetro a milímetro, en cada giro del volante. Es eléctrica y aunque no tiene la dureza y no es tan definida en el centro (al viajar en línea recta) como en la primera generación (la extrañarán los fanáticos de la marca), lleva con orgullo el logo de BMW en el centro del timón, al ser rápida, equilibrada y rigurosa.

Tiene un buen radio de giro, lo que permite estacionar con facilidad, o girar en ‘’u’’; también al circular en rectas, el motor eléctrico que la asiste, se apaga para eliminar consumos de electricidad que al final repercuten en mínima cuantía, en el consumo de gasolina.

Los frenos como en todo ‘’BM’’ tienen un tacto de pedal casi exquisito, instantáneo y son muy dosificables. La potencia para frenar en cortas distancias es buenísima y la resistencia al calentamiento evidente.

La estabilidad general es sobresaliente por agarre  -a pesar de rodar con neumáticos 205/55/16 de baja resistencia a la fricción en lugar de los de rin 17 de la versión Sport-,  fidelidad de trayectoria, y leves inclinaciones que aumentan un poco girando al límite de agarre. El que quiera divertirse dejando que asome levemente la cola al salir de las curvas, debe poner el control de estabilidad DSC en una posición intermedia, entre totalmente encendido o apagado.

El equipamiento de serie incluye desde encendido sin llave pasando por la pantalla que despliega la información de sonido, conectividad, estado del vehículo y demás, hasta el ‘mouse’ del sistema I Drive que al girarlo y oprimirlo permite seleccionar detalles como la persona a llamar que está en su lista de teléfono, o verificar cuántos kilómetros de vida le restan a las pastillas de los frenos entre muchas cosas.

En seguridad, lo esperado con el control de estabilidad ajustable en 3 posiciones, 6 airbags , y un equipo de sonido muy bien diseñado para la cabina del auto, por fidelidad y potencia.

Definitivamente BMW al igual que con la reciente serie 3 (el auto más vendido por la compañía), deja muy claro que el placer de conducir no riñe para nada con la comodidad general, la ecología y una buena economía de combustible. Más bien va de la mano con la eficiencia en general del chasis, el propulsor,  y la transmisión que, al final, dejan la impresión de estar conduciendo un auto más grande (por el aplomo en carretera, el silencio y la solidez percibida), con una máquina más poderosa de lo que se leía sobre el papel.

Adicionalmente la practicidad que ofrece su quinta puerta y las sillas traseras abatibles, lo pone en la mira de familias jóvenes que necesiten cargar elementos especialmente más altos de los que cabrían en un sedan 3 volúmenes con baúl independiente:  BMW, el placer de conducir, en familia…..

*Agradezco la disposición  de Autogermana el importador y representante exclusivo para Colombia de las marcas BMW y MINI, por facilitarme el vehículo para la prueba efectuada.

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