¿Qué es mejor para adelgazar, caminar o correr?

¿Caminar o correr para perder peso? «Determinar si correr es mejor ejercicio que caminar o por el contrario caminar es mejor que correr, depende de qué aspecto de la salud queramos cuidar y del estado físico y preferencias de cada paciente», aseguran los expertos.

A nivel cardiovascular, tanto correr como caminar deprisa funcionan. Ambas tienen beneficios similares siempre y cuando la distancia recorrida sean la misma. La diferencia está en el tiempo empleado, ya que caminando tardaremos prácticamente el doble que corriendo».

Si lo que nos preocupa son las articulaciones, Es preferible caminar que correr, porque «las articulaciones de los miembros inferiores durante la carrera soportan una carga de dos y tres veces el peso corporal, lo que implica un mayor riesgo de desarrollar una artrosis con los años, frente a las personas que caminan». En cuanto a mejora del estado anímico, correr sería mejor que caminar porque, «aunque ambas favorecen el riego sanguíneo cerebral, ayudan a mantener la memoria, aumentan el rendimiento intelectual y reducen el riesgo de ictus y Alzheimer, correr proporciona una sensación de euforia que no proporciona caminar».

Sin embargo, opta por caminar porque, «salvo patología que lo impida, es un ejercicio seguro y efectivo para todo el mundo». «Hablamos de caminar a un buen ritmo, no de dar un simple paseo. Hay que caminar a un ritmo adecuado que nos permita quemar las mismas calorías que si estuviéramos corriendo». Para ello, explica, es fundamental controlar la frecuencia, el ritmo y el tiempo. «La frecuencia, para que sea equivalente a correr, debe ser de entre 3 y 4 salidas a la semana. El tiempo que debemos dedicar depende de cada persona, pero inicialmente debemos comenzar con 20-30 minutos e ir aumentando progresivamente hasta los 45-60 minutos. En cuanto al ritmo, en los primeros entrenamientos debe rondar el 60% de la frecuencia cardíaca máxima. Es decir, un ritmo siempre ágil y cómodo para el deportista, pero teniendo en cuenta siempre la forma física de la que partimos». Sin duda, este tipo de ejercicio es ideal para aquellas personas que no tienen mucho tiempo, no les gusta correr y les gusta hacer ejercicio al aire libre y no en gimnasios.

Los beneficios de caminar de este modo

Los beneficios de caminar a un ritmo rápido son muchos, pero los más destacados serían los siguientes:

-A nivel cardíaco disminuye la tensión arterial y los niveles de colesterol.

-Ayuda a la vista, porque ayuda a luchar contra el glaucoma del ojo.

-Aumento del volumen pulmonar (caminar es un ejercicio aeróbico, aumenta el flujo en el torrente sanguíneo y ayuda a eliminar toxinas).

-Previene la diabetes controlando los niveles de azúcar en sangre.

-Mejora la digestión, 30 minutos de caminando al día disminuye el riesgo de cáncer de colon, y regula el estreñimiento.

-Mejorar el sistema inmunitario haciéndonos más fuerte frente a las infecciones.

-Tonifica gran cantidad de músculos fundamentalmente glúteos, gemelos y cuádriceps.

-Ayuda a perder peso, dado que quemamos calorías con el ejercicio.

-Promueve la relajación y que ayuda a tener un mejor estado de humor. (Así como establecer relaciones sociales si vas acompañado dado que caminar te permite hablar a diferencia de correr)

-Aumenta la capacidad de concentración.

-El ejercicio al aire libre aumenta la capacidad para retener información y reduce la pérdida de memoria, lo que es muy recomendable en épocas de estudio.

-Como te dedicas tiempo a ti, mejora tu autoestima y te hace sentir mejor contigo misma.

La decisión de correr o caminar. Hay que evaluar ventajas y desventajas de cada uno, pero siempre ser debe uno asesorar por un profesional por si hay alguna patología que nos impida decantarnos hacía una u otra. Y hagamos el deporte que hagamos, siempre con la ropa adecuada. En este caso, pondremos la atención fundamentalmente en el calzado. Unas buenas zapatillas nos pueden impedir muchas lesiones».

Lo que debes saber si vas a caminar o a correr y eres mujer (sobre todo si estás en la fase fértil)

Corramos o caminemos… hay que tener en cuenta las diferentes fases del ciclo de la mujer- «En la fase folicular, justo después de la menstruación, tenemos mayor sensibilidad a la insulina, un mayor uso del glucógeno y, por tanto, quemamos menos grasa. En cambio, en la fase ovulatoria existe una reducción del apetito y hay un aumento de fuerza por aumento de la testosterona. En la fase final del periodo (la fase de lútea) hay un aumento del apetito, peor sensibilidad a la insulina, mayor uso de grasa como combustible, y menos producción de serotonina (causantes de el malhumor e irritabilidad)».

Teniendo en cuenta esto, explica, deberíamos cambiar nuestra alimentación según la fase de nuestro ciclo. «En la fase folicular podemos aumentar ligeramente la ingesta de hidratos de carbono, dado que hay nuestro cuerpo tiene más facilidad para construir músculo a partir de esta energía. En cambio, después de la ovulación, dado que se pierde la sensibilidad a la insulina, es aconsejable reducir ligeramente los hidratos de carbono. Por desgracia, justo a finales de esta fase es cuando muchas mujeres, al disminuir los estrógenos y la progesterona, tienen antojos fundamentalmente de chocolate y fruta. El chocolate >85% es rico en magnesio y nos ayuda a aliviar esta ligera depresión que muchas mujeres sufren en los días previos a la menstruación».