¿Qué hace que las personas quieran volver a un restaurante?

descarga¿Cuáles son las causas que pueden incidir en esta aura atractiva que nos hace volver a un determinado espacio gastronómico?

Por Pablo Nachtigall

Aunque las condiciones que mencionaré a continuación pueden parecer evidentes, existe un enorme porcentaje de locales que no cumplen con las mismas. Por ende, sin saberlo, limitan significativamente sus posibilidades de crecer, facturar más dinero y, sobre todas las cosas, generar una conducta de fidelidad en sus clientes.

La ley de la atracción funciona en determinados lugares cuando se cumplen ciertas pautas. Es muy difícil atraer a mi vida lo que deseo si no me pongo receptivo a ello: es como desear generar más dinero pero, dentro de mi mente, estoy lleno de creencias limitantes acerca de ganar dinero y otras cosas.

Cuando hablamos de un local gastronómico como un restaurante, bar o café, estamos refiriéndonos a algo más que un espacio para sentarse y comer algo. Nos referimos a un espacio donde seremos bien tratados, mimados y atendidos. La comida tiene un nexo psicológico especial. Es una analogía a nuestro primer contacto con el pecho materno, donde nos alimentamos orgánica y emocionalmente. En todo ser humano existe esa huella psíquica donde el alimento está estrechamente asociado con la caricia afectiva. Llevándolo a un plano más lejano, un restaurante es un espacio donde de alguna manera se reedita esto. Por ende, es muy importante que se cumplan ciertas condiciones que pueden favorecer que el local atraiga y capte clientes.

Qué influyen en la “energía magnética” de un restaurante

La ley de la atracción puede operar positivamente en un bar. Esto significa que su dinámica está configurada de manera tal que se genera una energía palpable, un ambiente grato, cálido y atractivo que convoca a las personas a entrar en él y consumir, así como volver frecuentemente. Y esta energía no es mera casualidad. Tampoco se trata de una ubicación privilegiada o de ser parte de una marca conocida, sino que se basa en ciertos elementos que son vitales y que, si prestamos atención, existen fuertes posibilidades que nuestro local gastronómico convoque y atraiga personas.

1. Producto “generoso y abundante”. Si acudimos a un restaurante o bar, prestamos atención a la calidad de lo que consumimos (como por ejemplo, el sabor de un café), así como la forma de presentación. Si pedimos un desayuno o un plato para comer, solemos mirar cuán abundante es la porción. Numerosas veces el café tiene mal gusto o simplemente las porciones para desayunar o cenar son pobres.

Aunque parezca una obviedad, es muy importante la cualidad de la generosidad en nuestra vida. Existe una ley detallada en la Cábala, la mística judaica, que es universal para todas las religiones: dice que, cuando damos, el universo trae de vuelta. La Cábala, rama mística de la Biblia, explica que la generosidad se ve en actos concretos, no en la mera charla. Muchos espacios gastronómicos son mezquinos en sus porciones y esa energía es captada por quienes acuden al mismo, por lo que se genera una respuesta de rechazo. Por ende, el cliente termina buscando otro espacio donde sean más generosos en sus porciones.

Servir porciones abundantes sin descuidar el presupuesto del local rinde sus beneficios, ya que es una señal de calidad y abundancia que es captada y valorada por los clientes.

2. Precio accesible. Este ítem es variable, ya que existen zonas “exclusivas” y los precios de los lugares ubicados allí sean probablemente más caros. Pero, si nos referimos al común de los restaurantes o bares, un precio razonable y accesible es un aliciente que incentiva al cliente a concurrir. Cuando nos sirven  porciones “generosas” con un precio razonable, con seguridad que eso constituirá un recordatorio en la mente del cliente. Si el bar vende su producto a un precio alto que no condice con lo que ofrece, esto operará negativamente. Es una verdad tan obvia pero increíblemente poco observada en muchos lugares, por lo que se genera una cadena de recomendaciones negativas que terminan sepultando el espacio.

3. Servicio atento. Aquí nos encontramos con el corazón del magnetismo del espacio gastronómico. El servicio es la atención que brinda el personal del lugar, especialmente, sus meseros o camareros. Una buena atención al cliente significa un mozo/a que reúna las cualidades de la diligencia, cortesía, educación y calidez.

La diligencia significa que un mesero es rápido para traer lo que pedimos. A veces un cliente viene impaciente y encima en el lugar tardan más de lo habitual en traerle la comida, atenderlo o darle la cuenta. Otras veces el mozo/a que atiende tiene una cara seria y manifiesta una actitud seca y poco cálida. Al respecto, existe una verdad poco comentada que es bueno entenderla: “Un cliente puede darse el lujo de ir a un restaurante con mala cara, pero un mesero o personal del mismo que esté de mal humor y trasmita eso en su servicio, con seguridad logrará que el cliente no vuelva al lugar”.

Para que un espacio sea convocante y magnético es muy importante capacitar y supervisar que sus empleados demuestren una actitud genuina de servicio, atención y cortesía. Cuando los meseros cumplen estos requisitos, el restaurante se vuelve un espacio deseable que convoca una y otra vez a las personas a volver y consumir.

La comida está íntimamente ligada al afecto, por ende, cuando somos atendidos con calidez y cortesía, esto genera una vivencia subjetiva altamente placentera que nos conduce a querer repetir dicha experiencia. Es ahí cuando retornamos una y otra vez al espacio donde fuimos bien tratados. Es simple. En base a esto, es importante un buen liderazgo dentro del restaurante o bar, sea por parte del dueño o encargado que tenga en cuenta este aspecto esencial que gravita enormemente en la facturación de cualquier local.

4. Baños limpios. Este es uno de los ítems más importantes, pero también más descuidados. Un baño limpio, cuidado y con buen olor indica un bar higiénico. Los baños donde hay mal olor, papeles sanitarios en el piso e inodoros sucios generan una impresión marcadamente negativa que puede predisponer al cliente a no querer volver a ese sitio. Imagínate lo que es llegar al baño y tener que higienizarse mientras vemos la falta de limpieza e inhalamos olores desagradables… ¿Qué opinión te generaría dicho lugar? Conclusión: un dueño o encargado precisa mantener limpio y pulcro el baño, en lo posible, a diario. Ser generoso en ese ambiente “oculto” emite un mensaje poderoso que muestra que la generosidad también está en los detalles ocultos.

5. Revistas y/o periódicos disponibles. Parte del encanto de algunos restaurantes que sirven desayunos y brunch estriba en sentarnos a leer el periódico. Por esto es muy importante que el lugar tenga varios diarios y revistas a disposición. En esto interviene de nuevo la generosidad. Cuando el bar solo tiene un ejemplar de diario, con seguridad que tarde o temprano buscaremos un nuevo lugar que tenga más diarios a disposición. Ser generosos con el material de entretenimiento cultural que se ofrece a los clientes genera una señal muy positiva que predispone favorablemente a la persona a querer volver y consumir.

Todos estos factores nombrados son vitales a la hora de generar una energía magnética en el restaurante o café. Por supuesto que puede haber más ítems. Pero estos predominan y su buen funcionamiento genera una energía que atrae clientes nuevos y fideliza a los que ya concurren al lugar. Esto es la ley de la atracción operando positivamente. Y esto puede equivaler a una mayor facturación de dinero y clientes fieles.

Pablo Nachtigall es psicólogo y autor del libro “Bendito Dinero”. 

 

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