Qué les pasa a los que creen en fantasmas

Investigaciones llevadas a cabo durante 40 años vinculan la creencia en sucesos paranormales con déficits cognitivos

Apariciones fantasmales, clarividencia, el movimiento de objetos con la mente… todas esas patrañas tienen su público.

Por ejemplo, una encuesta reciente entre adultos británicos indicaba que un tercio de los consultados creía en los sucesos paranormales mientras un 21% no estaba ‘seguro’. Y aunque parezca disparatado, el 40% de los dos grupos aseguraba haber visto o sentido la presencia de una entidad sobrenatural. Informes parecidos han sacado conclusiones semejantes en distintas culturas a lo largo de los años.

Entender por qué estas personas tienen convicciones que contradicen los principios básicos de la comprensión científica actual no es fácil. ¿Qué hace que un individuo acepte como ciertas historias delirantes de espíritus y ouijas, muchas de ellas claramente pensadas para engañar a los incautos?

Los investigadores de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) examinaron 71 estudios llevados a cabo entre 1980 y 2020 que exploraban los vínculos entre la creencia en fenómenos paranormales y la función cognitiva. Y los crédulos no salen bien parados. La mayoría de los hallazgos sugerían que la aceptación de semejantes ideas está asociada con diferencias o déficits cognitivos.

Los 71 estudios, con 21.000 participantes mayores de 18 años, exploraron una variedad de funciones cognitivas, como la capacidad de razonamiento, el estilo de pensamiento y la memoria. En general, los hallazgos se alinean con la hipótesis de que las creencias en fenómenos paranormales están relacionadas con diferencias o déficits en la función cognitiva. Por ejemplo, se encontró una asociación particularmente consistente entre estas creencias y un estilo de pensamiento intuitivo, un conocimiento adquirido sin haber empleado el análisis o el razonamiento.

La revisión, publicada en PLOS ONE, encontró que la mayoría de los 71 estudios eran de buena calidad metodológica, especialmente los realizados en los últimos años. Por ejemplo, la mayoría tenía objetivos claros y diseños de estudio apropiados. Sin embargo, el equipo encontró ciertas áreas de mejora; por ejemplo, muchas investigaciones carecían de una discusión sobre sus propias limitaciones metodológicas, y los estudiantes universitarios constituían una gran parte de los participantes de la investigación, lo que significa que los hallazgos pueden no aplicarse necesariamente a la población general.

Inteligencia fluida

Los autores señalan además que de esta literatura no ha surgido ningún perfil específico de funcionamiento cognitivo para los creyentes paranormales. Sugieren que la investigación futura podría no solo abordar las debilidades metodológicas que observaron, sino también explorar la posibilidad de que las creencias paranormales puedan estar asociadas con una diferencia de cognición más general, lo que podría ayudar a explicar por qué estudios anteriores han encontrado vínculos con tipos aparentemente dispares de disfunción cognitiva.

«Cuatro décadas de investigación sugieren que la creencia en lo paranormal está vinculada a nuestro grado de flexibilidad cognitiva e inteligencia fluida (la capacidad para adaptarse y enfrentarse a problemas y situaciones nuevos); sin embargo, se requieren mejoras metodológicas en futuras investigaciones para mejorar nuestra comprensión de la relación», señalan.

Quizás la respuesta la tenga la frase del famoso póster de la serie ‘Expediente X’: ‘I want to believe’ (Quiero creer).