Regenerar la encía alrededor de los implantes dentales

Los implantes son elementos metálicos que se ubican quirúrgicamente en los huesos maxilares, debajo de las encías. (Foto: Unimedios)

En unos experimentos, se ha puesto a prueba una nueva técnica para regenerar la encía alrededor de los implantes dentales.

En un tratamiento realizado en animales, los injertos de un tejido artificial (un sustituto del natural de la encía) mostraron mejor crecimiento, color y cicatrización de la “encía queratinizada”, aquella que se encuentra debajo de las coronas de los dientes. Este es un resultado prometedor si se tiene en cuenta que dicho tejido juega un papel esencial en tratamientos odontológicos que requieren el uso de implantes dentales.

La odontóloga y endodoncista Ana Milena Bermeo Noguera, doctora en Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que para usar y mantener implantes dentales es necesario que la encía queratinizada esté en óptimas condiciones, como por ejemplo con un ancho mínimo de 2 mm que garantice su salud periimplantaria.

Señala además que la presencia de la encía queratinizada alrededor tanto de los dientes como de los implantes dentales permite una mejor defensa ante la colonización de bacterias, las cuales podrían ocasionar inflamación de las encías (gingivitis en los dientes o mucositis en los implantes dentales).

Si esto no se trata de manera oportuna, y además el paciente no hace una higiene adecuada, puede ocasionar la pérdida del hueso de soporte y posteriormente la pérdida del diente o del implante dental.

“Aunque antes no se le prestaba atención al tejido de blando que está alrededor del diente para mantener los implantes, se ha visto que su presencia es importante para evitar afecciones como la periimplantitis, proceso inflamatorio que afecta los tejidos que rodean a un implante dental y que ocasiona una pérdida del soporte óseo en el que se ha integrado”, explica la magíster.

Hoy existen técnicas para reconstruir la encía queratinizada, como por ejemplo los injertos del paladar del mismo paciente (autólogo). Sin embargo, la investigadora menciona que “esos dejan una herida en el paladar que tarda en cicatrizar y su recuperación es dolorosa e incómoda, y además la cantidad de tejido donante es limitada”.

De otra parte, y más recientemente, el uso de la ingeniería de tejidos ha impulsado el desarrollo de tejidos artificiales –elaborados con células de piel– para estimular el crecimiento de la encía, pero los obtenibles mediante las técnicas disponibles son costosos.

Desarrollar de modo más económico estos tejidos artificiales ayudaría a generalizar su uso.

Teniendo en cuenta este escenario, en su investigación doctoral la magíster probó un tejido artificial de encía.

Dicho tejido artificial está compuesto por un soporte de un biomaterial en el cual posteriormente se insertan las células obtenidas a través de una biopsia y cultivadas en el laboratorio.

En este caso, se desarrollaron dos tipos de tejidos de encía artificiales, uno con células de piel y otro con células de la encía. Para comprobar su eficacia se utilizó un modelo porcino que, por el tamaño de los animales, facilitó crear una herida o defecto de la encía similar a lo que sucede en humanos.

A partir de un seguimiento clínico (el aumento del ancho de la encía queratinizada, color y el proceso de cicatrización) de cortes histológicos o de tejido y de análisis moleculares de las heridas injertadas, se evidenció que, en comparación con el injerto de encía artificial elaborado con células de la piel, el que se hizo con células de la encía presentó una mejor apariencia en cuanto color y cicatrización, y además hubo un aumento del ancho de encía queratinizada.

En los cortes histológicos la magíster observó que las fibras de colágeno estaban multidireccionadas –muy similar a como sucede con una encía sana–, mientras que las injertadas con el tejido artificial elaborado con células de piel estaban unidireccionadas, similar a las cicatrices que se observan en las heridas de la piel.

Según la investigadora, los resultados permiten concluir que el tejido artificial elaborado con células de la encía es más apropiado para los procedimientos de aumento de encía queratinizada. Además, se convierte en una alternativa viable para evitar el uso de injertos autólogos.