¿Sabes que es la inteligencia sexual?

imagesEntre las múltiples inteligencias también se incluye la sexual, que se puede potenciar conociéndose mejor a uno y a su pareja.

«Un buen amante no nace, se hace». La frase, que se escucha a menudo, puede parecer obvia, pero detrás subyace un concepto no muy extendido por estas latitudes: la inteligencia sexual, una cualidad presente en todos y que —lo mejor, según los expertos— se puede desarrollar.

Desde principios de los 80 el concepto de inteligencia cambió. Fue entonces cuando Howard Garner postuló que hay ocho tipos de inteligencias, ninguna más importante que la otra, aunque la sociedad suele priorizar dos: la lingüística y la lógico-formal. El tema estaría lejos de agotarse allí. Además de que se fueron agregando otros ítems, en 2002 la pareja de psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn, investigadores de la Universidad de Massachussets (Estados Unidos), acuñaron el concepto de inteligencia sexual basada en tres pilares: adquirir los conocimientos, hablar de sexo con la pareja y superar las inhibiciones.

Estos expertos estudiaron a 500 personas de distintas edades mediante un test que permitía obtener un «coeficiente sexual» y también saber el grado de satisfacción. Como resultado obtuvieron que aproximadamente 75% de los estadounidenses confiesa que el sexo es importante o esencial para su vida pero, al mismo tiempo, la mitad dice que constituye causa de estrés o preocupación.

Quienes estaban sexualmente satisfechos tenían actitudes y comportamientos sexuales totalmente distintos a los que se sentían decepcionados o frustrados. La mayoría de las personas deseaban tener una vida sexual satisfactoria y plena, y muchas sufrían en silencio por padecer de problemas sexuales que no se animaban a confesar. En cambio, los que consultaban encontraban gran alivio en ser escuchados, aprendiendo a ser sexualmente eficaces y felices.

«Para lograr esto concluyeron que debemos pensar y actuar en relación al sexo, completamente diferente a como solemos hacerlo. Ser sexualmente inteligentes no significa solamente conocer acerca del aparato reproductor, los métodos anticonceptivos o las enfermedades de transmisión sexual, si bien es indispensable, ni tampoco acerca de ser más liberales, o aprender nuevas posturas y técnicas sexuales, es ser sexualmente efectivos. Significa, fundamentalmente y en primer lugar, conocernos a nosotros mismos como seres sexuales, reconocer y aceptar qué necesitamos en verdad para sentirnos sexualmente satisfechos, y también qué necesita nuestra pareja. Esta es la clave, aunque no es sencillo», resumen los psicólogos.

¿Cuál es el desafío entonces? Por un lado, estar profunda e íntimamente familiarizados con los sentimientos sexuales y aprender a relacionarse de una forma directa o sincera. El problema empieza cuando en realidad no nos conocemos sexualmente o, aún peor, cuando esperamos que el otro adivine qué necesitamos para así disfrutar. Es que, a menudo, personas abiertas en la comunicación en varios planos no lo son a nivel sexual. Así quedan ocultos deseos, fantasías y aumenta la vergüenza. Y también aparecen disfunciones sexuales.

En todas estas inhibiciones subyace el miedo a preguntar e informarse. Es el principal escollo que la persona deberá sortear para ir al especialista e intentar solucionar su problema o la dificultad que tiene con su pareja.

Ese miedo es irracional, está basado en falsas creencias, como que con el tiempo (la dificultad) se solucionará sola, que es vergonzoso hablar de la intimidad con un extraño, que es algo terrible tener una disfunción sexual, que se es el único que padece tal problema o uno de esa magnitud, que ese inconveniente lo padecen solo las personas mayores, que los tratamientos farmacológicos generan dependencia, que las estrategias psicológicas llevan mucho tiempo, que será muy difícil solucionar su problema, etcétera.

Estos pensamientos son negativos, disfuncionales y muchas veces generan tal monto de ansiedad que la persona nunca llega a concretar la consulta. Tomar conciencia, reconocer y aceptar que se tiene un problema, es el paso fundamental para buscar ayuda. Es pensar, sentir y actuar de forma positiva y funcional, con inteligencia sexual.

Carlos Moreira, psiquiatra y sexólogo, señala que la eyaculación precoz es el principal problema por el que consultan los hombres: afecta al 30% y es la dificultad «que rompe más parejas». Le sigue la disfunción eréctil («que por encima de los 40 no debe taparse por la pastilla y amerita un buen chequeo médico») y la andropausia (que afecta al 20% de los mayores de 40 años). En las mujeres, en tanto, se destacan entre las dificultades el bajo deseo sexual (afecta a más del 30% de las mujeres), trastornos del orgasmo («hay que discriminar bien los factores actuantes») y vaginismo (que impide la penetración).

A todo esto se le agrega las ya mencionadas dificultades con la comunicación sexual, que son detectadas con mucha frecuencia en la consulta. «Se explica por la presencia de diferentes mitos y tabúes, como que si hay amor y tiempo suficiente de estar juntos él debería saber lo que me gusta», en que la sexualidad es interpretada según el modelo de funcionamiento sexual masculino —por lo tanto es muy común encontrar que el varón no dedica a la mujer el tiempo y el estímulo suficiente para que se excite adecuadamente—, que no coinciden en sus ritmos sexuales, que la mujer no se atreve a tomar la iniciativa sexual por inhibiciones, que el varón sueña que su pareja tenga el comportamiento sexual que vio en las películas pornográficas y que ella tanto rechaza.

El problema es cuando estas cuestiones no se hablan o se comunican a través de reclamos y de exigencias. Por eso los expertos destacan la importancia de consultar cuando hay problemas. «Encuentran un lugar donde expresarse, conocerse a sí mismo y al otro, identificar creencias irracionales, miedos y prejuicios, incorporar conocimientos y desarrollar habilidades para sí mismos y para comunicarse sexualmente con el otro de una forma más asertiva, eficiente y satisfactoria», señala la psicóloga. Una terapia enfocada a lo sexual, que implica tres o cuatro sesiones con un encare conductivo-conductual, y que incluye «tareas domiciliarias», es «muy movilizante y cambia conductas estereotipadas con los años».

¿Cómo mantener la atracción en la pareja?

Hace unos 10 años, la publicación de Inteligencia Erótica de Esther Perel causó revuelo en el ámbito internacional. El libro fue editado en 22 países, traducido a 16 idiomas.

Es un enfoque que, dejando un poco de lado lo romántico, habla del sexo como una tarea a resolver con inteligencia por dos adultos. Su pregunta esencial es cómo mantener la atracción sexual entre dos personas que se aman y quieren seguir juntas. Este problema central desvela a sexólogos y filósofos contemporáneos. Estas son algunas recomendaciones: «Potenciar en el sexo lo transgresor (la adrenalina), hacerlo en lugares prohibidos, con algún riesgo, buscar situaciones nuevas, ir a los lugares a donde nos enamoramos y, muy importante, ir al sexo descansado y sin estrés (sin celular ni computadora ni agenda). Cuesta mucho instrumentarlo y es fácil decirlo».

Cuando la mente se convierte el principal atractivo de seducción

Cuando conocen a una persona se interesan más por la conversación que por cuestiones como el peinado o la ropa. Se fijan más en talentos y actitudes que en lo físico. El vocabulario y los temas de los que hablan pasan a ser parte fundamental de la seducción. En momentos en que tanto se habla del atractivo físico, una nueva tendencia parece romper con los esquemas y ganar terreno. Son los llamados sapiosexuales, personas que se sienten atraídas sexualmente por la inteligencia del otro.

«Hoy la gente está volviendo a los viejos valores humanos», resume la psicóloga y sexóloga Rosana Pombo. Se refiere a que en estos tiempos, donde tener sexo es más fácil que algunas décadas atrás, se apunta otra vez a conquistar con atributos como la inteligencia o una conversación interesante. «Los sapiosexuales son gente que no se guía por cuestiones físicas o de otra índole, valora en la elección la inteligencia y siente por ello excitación sexual. Pese a ello, no tiene que ser necesariamente para tener relaciones sexuales casuales, sino que se orienta más a una elección a largo plazo», dice, por su parte, Miren Larrazabal, psicóloga, sexóloga y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología al diario ABC. Un comentario acertado o un conocimiento amplio en un área puede conquistar y excitar a una persona sapiosexual. Si bien el término se aplica tanto a hombres como a mujeres, los expertos señalan al sexo femenino como el que más sapiosexuales alberga, quizás porque en estudios ellas priorizan atributos intelectuales antes que sus pares hombres.