Según la ciencia, esta es la razón por la que comer pasta da sueño

Si justo después de comer empiezas a notar sueño o cansancio y eres incapaz de mover un solo músculo… tranquilo, la ciencia tiene la respuesta

A veces olvidamos las muchas virtudes que tiene haber nacido españoles. Por ejemplo, en nuestro país es culturalmente aceptable que nos echemos la siesta después de comer. Puede parecer un tema baladí, pero eso no quita que personas de todo el mundo puedan sentir la misma tentación que sentimos nosotros de dar una pequeña cabezada después de comer… incluso cuando su cuerpo ni siquiera está aclimatado a este hábito.
Y es algo normal, cuando terminamos de comer, el cuerpo destina gran parte de sus recursos a la pesada tarea de realizar la digestión, por lo que suele ocurrir que en este momento lleguen la somnolencia y el cansancio.
Eso sí, no todos los alimentos son iguales. Hay algunos que predisponen más al letargo que otros. Y es que, si bien todos los alimentos incrementan en algún grado la producción de los aminoácidos y neurotransmisores encargados de regular los ciclos del sueño, hay algunos que lo hacen con más intensidad, como las comidas ricas en hidratos de carbono y en proteínas, como el salmón, el pollo, los huevos, las espinacas, los frutos secos, la leche, la soja o el queso.
El elemento clave que debemos tener en cuenta es el triptófano. Este aminoácido juega un papel esencial en la producción de proteínas, la formación de vitamina B3 y en el mantenimiento de músculos, enzimas y neurotransmisores. Pero, además, el cuerpo utiliza el triptófano para ayudar a producir melatonina y seratonina… dos neurotransmisores implicados en el ritmo circadiano.
De hecho, a medida que los niveles de seratonina y melatonina en el organismo suben y bajan, describen una curva que marca este ritmo circadiano, que es el horario que sigue nuestro cuerpo para saber cuando toca dormir y cuando no.
Sin embargo, los alimentos ricos en carbohidratos (como la pasta) no siempre tienen altos niveles de triptófano, pero sí que ayudan a que el cuerpo segregue insulina, que a su vez ayuda a absorber el aminoácido y hace que disminuyan los niveles plasmáticos de otros aminoácidos que compiten con el triptófano.
Por este motivo, cuando se consumen alimentos ricos en carbohidratos, también aumentan los niveles de triptófano que llegan al cerebro, lo que provoca, a su vez, que aumente la producción de seratonina y melatonina… generando esta sensación de somnolencia y letargo.
En resumen, si tenemos una tarde ajetreada y no tenemos tiempo de echarnos la siesta, lo mejor es ser prudentes y controlar la ingesta de algunas comidas, y muy en especial, de la pasta.