¿Sera que sobrevivirá algún planeta cuando muera el Sol?

El hallazgo de un mundo parecido a Júpiter en la órbita de una enana blanca arroja luz sobre qué pasará en el ocaso de nuestro sistema solar

El Sol no brillará para siempre. Dentro de unos 5.000 millones de años, nuestra estrella agotará su combustible de hidrógeno y comenzará a hundirse bajo su propio peso. Se hinchará y se convertirá en una gigante roja que engullirá las órbitas de Mercurio, Venus, y probablemente también la de la Tierra. Después, su envoltura se expandirá formando una nebulosa planetaria, en cuyo centro solo quedará un núcleo desnudo, una enana blanca. Algunos estudios indican que ciertos planetas podrían sobrevivir a la muerte del Sol, pero apenas se han encontrado cuatro ejemplos que no han podido ser confirmados. Ahora, un grupo de científicos con participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha descubierto un mundo similar a Júpiter alrededor de una enana blanca. El hallazgo, publicado esta semana en la revista ‘Nature’, arroja luz sobre el posible futuro del Sistema Solar.

«El sistema que hemos encontrado es el primero que es similar a lo que esperamos que sea el destino final de nuestro Sistema Solar, cuando el Sol se haya derrumbado hasta convertirse en una enana blanca dentro de unos 8.000 millones de años», explica a este periódico Joshua Blackman, investigador de la Universidad de Tasmania (Australia) que encabeza el estudio.

Las imágenes de alta resolución obtenidas desde el Observatorio Keck en Hawái revelan que la enana blanca recién descubierta tiene un 60% de la masa del Sol, y que su exoplaneta superviviente es un mundo gaseoso gigante con una masa un 40% mayor que la de Júpiter, aunque orbita un poco más cerca (alrededor de tres veces la distancia de la Tierra al Sol).

«Este hallazgo confirma que los planetas que orbitan a una distancia suficientemente grande pueden seguir existiendo después de la muerte de su estrella», afirma Blackman. Dado que este sistema es un análogo a nuestro propio Sistema Solar, sugiere que Júpiter y Saturno podrían sobrevivir a la fase de gigante roja del Sol.

«Esto es lo que vemos en este estudio -dice Blackman-: un planeta parecido a Júpiter en una órbita similar a la Júpiter que ha sobrevivido a la evolución de su estrella anfitriona. Si el planeta estuviera mucho más cerca de su estrella, también podría haber sido interrumpido durante la fase gigante. Sobrevivió porque estaba en una órbita lo suficientemente grande».

El equipo descubrió el planeta mediante una técnica denominada ‘microlente gravitatoria’, predicha por Einstein en 1936. Se consigue cuando una estrella cercana a la Tierra se alinea momentáneamente con otra lejana. Esto crea un fenómeno en el que la gravedad de la estrella en primer plano actúa como una lupa y amplía la luz de la estrella de fondo. Si un planeta gira alrededor de la estrella cercana, deformará temporalmente la luz magnificada al pasar.

Mudarnos a las lunas de Júpiter

Cuando el equipo estudió la estrella anfitriona del planeta halló que su luz no era lo suficientemente brillante para ser una estrella ordinaria en la secuencia principal (o estrella adulta). También descartaron que se tratara de una enana marrón (un objeto intermedio entre las estrellas y los planetas gigantes) o de un objeto compacto como un agujero negro, lo que significaba que la estrella tenía que ser por fuerza una enana blanca.

«Para cuando nuestro Sol se convierta en una enana blanca, es muy posible que la Tierra haya sido destruida o, en el mejor de los casos, seriamente disputada por la fase intermedia del Sol como gigante roja. Entonces, si por algún milagro la humanidad todavía existe dentro de 5.000 millones de años, probablemente tendríamos más posibilidades de sobrevivir si nos mudamos a una de las lunas de Júpiter. Incluso entonces, probablemente no podríamos depender del calor de un Sol más frío durante mucho tiempo», apunta Blackman.

Más supervivientes

El investigador cree que puede haber más planetas sobrevivientes a la muerte de su estrella. «El 95% de las estrellas de la Vía Láctea se convertirán en enanas blancas. Dado que los planetas son bastante comunes alrededor de estrellas ordinarias como nuestro Sol, esperamos que muchos de estos sistemas de enanas blancas también tengan planetas. Esperamos descubrir muchos más de estos sistemas cuando se lance el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA a mediados de la década de 2020», señala.