Síntomas, factores de riesgo y tratamientos del autismo

El autismo, o Trastorno del Espectro Autista (TEA), es un tipo de trastorno del desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con los demás. No tiene cura, así que un tratamiento intensivo y temprano puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos niños.

El término «espectro» en el Trastorno del Espectro Autista se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad. Este mal ahora incluye síndromes que antes solían considerarse trastornos por separado como: el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo.

Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el primer año. Un número reducido de niños parecen desarrollarse de forma normal a esa edad, pero luego pasan por un período de regresión entre los 18 y los 24 meses, cuando aparecen los síntomas de autismo.

— Causas —

De acuerdo a la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. (NIH), la causa exacta del trastorno del espectro autista (TEA) se desconoce.

Es probable, indica, que una serie de factores como los genes o ciertas medicinas tomadas durante el embarazo, puedan llevar a que el niño presente TEA.

Algunos investigadores creen que el daño a una parte del cerebro, llamada amígdala, podría estar implicado. Otros, están estudiando si un virus puede desencadenar los síntomas.

¿Las vacunas están relacionadas con el autismo? Sobre este punto, la NIH indica que las investigaciones no han encontrado evidencia al respecto. En ese sentido, todos los expertos médicos y los grupos gubernamentales informan que no hay ningún vínculo con las vacunas, indica.

— Síntomas —

La Clínica Mayo, de Estados Unidos, ratifica que los signos del trastorno del espectro autista normalmente aparecen en las primeras etapas del desarrollo cuando se observan retrasos evidentes en las habilidades del lenguaje y las interacciones sociales.

En ese sentido, sostiene, el médico podría recomendar pruebas de desarrollo para determinar un posible retraso en las habilidades cognitivas, del lenguaje y sociales de tu hijo si:

  • No responde con una sonrisa o una expresión de felicidad a los 6 meses o antes
  • No imita sonidos o expresiones faciales a los 9 meses o antes
  • No balbucea a los 12 meses o antes
  • No hace gestos, como señalar o saludar, a los 14 meses o antes
  • No dice palabras simples a los 16 meses o antes
  • No imita las acciones de otras personas a los 18 meses o antes
  • No dice frases de dos palabras a los 24 meses o antes
  • Pierde las habilidades del lenguaje o sociales a cualquier edad

– Comunicación e interacción social
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Una persona con trastorno del espectro autista puede tener problemas con la interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

  • No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharte
  • Se resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en su propio mundo
  • No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial
  • No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir palabras u oraciones
  • No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o nombrar elementos
  • Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot
  • Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas
  • No parece entender preguntas o indicaciones simples
  • No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás
  • No señala ni trae objetos para compartir sus intereses
  • Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o perturbadora
  • Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz

– Patrones de comportamiento
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Una persona con trastorno del espectro autista puede tener intereses, actividades o patrones de comportamientos repetitivos y limitados, e incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

  • Realiza movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos
  • Realiza actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza
  • Desarrolla rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio
  • Tiene problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser torpe o caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado
  • Se deslumbra con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete, pero no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto
  • Es más sensible que lo habitual a la luz, el sonido o el contacto físico, pero puede ser indiferente al dolor o la temperatura
  • No participa en juegos de imitación o de simulación
  • Se obsesiona con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales
  • Tiene preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos pocos alimentos o no comer alimentos con una determinada textura

A medida que maduran, algunos niños con trastornos del espectro autista socializan más con otras personas y muestran menos alteraciones del comportamiento. Algunos, generalmente los que tienen problemas menos graves, con el tiempo pueden llevar una vida normal o casi normal. Sin embargo, otros siguen teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales y, en los años de la adolescencia, sus problemas de comportamiento y emocionales pueden empeorar, precisa la Clínica Mayo.

— Factores de riesgo —

Los trastornos del espectro autista afectan a los niños de todas las razas y nacionalidades, pero determinados factores aumentan el riesgo de padecerlos. De acuerdo a la Clínica Mayo estos pueden ser:

  • El sexo de tu hijo. Los niños tienen cuatro veces más probabilidades de padecer un trastorno del espectro autista que las niñas.
  • Antecedentes familiares. Las familias con un niño con trastorno del espectro autista tienen un mayor riesgo de tener otro hijo con este trastorno. También es frecuente que los padres o familiares de un niño con trastorno del espectro autista tengan problemas menores con las habilidades sociales y de comunicación, o ciertas conductas típicas de este trastorno.
  • Otros trastornos. Los niños con ciertas enfermedades tienen un riesgo mayor de lo normal de presentar un trastorno del espectro autista o síntomas parecidos a los del autismo. Algunos ejemplos son el síndrome del cromosoma X frágil, un trastorno hereditario que causa problemas intelectuales; la esclerosis tuberosa, una enfermedad en la que se forman tumores benignos en el cerebro; y el síndrome de Rett, una enfermedad genética que se produce casi exclusivamente en las niñas y que provoca un crecimiento más lento de la cabeza, incapacidad intelectual y pérdida del uso útil de la mano.
  • Bebés extremadamente prematuros. Los bebés que nacen antes de las 26 semanas de gestación pueden tener un mayor riesgo de padecer un trastorno del espectro autista.
  • Edad de los padres. Puede haber una conexión entre los niños nacidos de padres mayores y el trastorno del espectro autista, pero se necesita más investigación para establecer este vínculo.

— Tratamientos —

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. (NIH) subraya que con el tratamiento adecuado, muchos de los síntomas de TEA se pueden mejorar. En ese sentido, sostiene que actualmente los planes de tratamiento pueden combinar técnicas como:

  • Análisis del comportamiento aplicado (ABA). Este programa es para niños pequeños. Utiliza enseñanza uno a uno que refuerza diversas destrezas. El objetivo es acercar al niño a un funcionamiento normal para su edad.
  • Tratamiento y Educación de Niños Autistas y con Impedimentos Relacionados con la Comunicación (Teacch). Utiliza un esquema de figuras y otras indicaciones visuales. Estas ayudan a los niños trabajar por sí solos y a organizar y estructurar sus ambientes. A diferencia de los programas de ABA, el Teacch no espera que los niños logren un desarrollo típico con el tratamiento.
  • No existe ningún medicamento para tratar el TEA en sí mismo; sin embargo, con frecuencia se utilizan medicinas para tratar problemas emocionales o de comportamiento como: agresión, ansiedad o dificultad para dormir.
  • Algunos niños con autismo parecen responder bien a una dieta libre de gluten o caseína. El gluten se encuentra en alimentos que contienen trigo, centeno y cebada. La caseína se encuentra en la leche, el queso y otros productos lácteos. No todos los expertos están de acuerdo en que los cambios en la dieta hacen una diferencia. Y no todos los estudios han mostrado resultados positivos.
  • Terapia ocupacional
  • Fisioterapia
  • Terapia del lenguaje y del habla

— Casos en aumento —

Los casos de autismo van en aumento, y ha habido una variación considerable en las estadísticas, que hace 20 años marcaban que una de cada 10.000 personas estaba dentro del espectro autista.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un niño de cada 160 padece un trastorno del espectro autista.

En entrevista con EFE, la directora de DOMUS Instituto de Autismo de México, Judith Vaillard, dijo que esto es «alarmante» y atribuyó el incremento a los factores genéticos predisponentes y los detonantes ambientales que hacen que determinados genes se expresen.

«No es que lo provoquen» -aclaró- «pero un individuo con esa predisposición genética que está expuesto a todos estos factores ambientales de alta toxicidad puede tener más posibilidades de que esos genes se expresen», desarrolló.

La mayoría de las personas con autismo siguen teniendo algunos síntomas durante todas sus vidas. Sin embargo, son capaces de vivir con sus familias o en la comunidad.