Sustitutos de azúcar hay muchos. La cuestión es: ¿Cómo saber diferenciar y qué producto es el más recomendable?

Los sabores dulces son de las mayores debilidades en la alimentación; sin embargo, en años recientes el crecimiento de personas con diabetes y sobrepeso ha originado que amplios sectores de la población tengan que recurrir a los sustitutos de azúcar para cuidar su salud.

Existen dos tipos de sustitutos de azúcar: calóricos y no calóricos. La diferencia es el origen de su producción: natural y artificial.

Los naturales y calóricos provienen de azúcares normales, como la fructuosa, la sacarosa o la miel de abeja.

Los artificiales y no calóricos son productos químicos, mucho más dulces que el azúcar común, pero con menor aporte energético, por lo que al agregarlos a una gran variedad de productos o alimentos se disminuye de forma importante su contenido de calorías, sin perder el sabor dulce.

En el mercado existen varios sustitutos de azúcar, conocidos como edulcorantes artificiales. Se reducen en un gramo de azúcar, es decir nos da cuatro calorías. En este caso también nos dan calorías pero el contenido por cada gramo es más bajo. Por ejemplo, para endulzar una taza de café con una cucharada de cinco gramos de azúcar, con estos edulcorantes o sustitutos de azúcar calórico se podría endulzar la misma taza de café con un gramo y lo endulzará del mismo sabor.

Lo importante en el uso de estos productos es no abusar en su consumo. Si un gramo de azúcar me da cuatro calorías y un gramo de fructuosa ya manejada químicamente para ser un sustituto me da .5 calorías, tendría que tomarse 25 o 30 gramos que sería sumamente endulzado. A veces sí se dan mal uso de estos productos.

Otro de los puntos a considerar es la calidad del azúcar. Mientras más refinada esté el azúcar de caña, más se le quitan sus partes de fibra, tiene un potencial más endulzante y eleva los niveles de glucosa en sangre.

Hay que establecer también una diferencia entre el azúcar mascabado y el refinado. Ambos provienen de la caña, pero el primero “al ser más puro que el refinado, mantiene sus propiedades”, afirma la experta Leticia Huerta, quien coincidió en que el refinado eleva más rápido los niveles de azúcar.

En cuanto al nivel de azúcar son muy similares. Huerta señala que dos cucharaditas cafeteras de refinado equivalen a 38 calorías; la misma cantidad de Azúcar mascabado aporta 36 calorías.

Así los endulzantes artificiales se abren brecha en el gusto de los consumidores asiduos por un toque de dulzura en sus vidas, aunque el azúcar se mantendrá por mucho tiempo como el número uno.

 

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