A la hora de adelgazar tener bacterias intestinales «buenas» podría marcar la diferencia

Los resultados son significativos para el desarrollo de pruebas de diagnóstico para identificar si un individuo puede o no tener éxito en la pérdida de peso mediante el cambio de su estilo de vida.

Los billones de microbios del interior de nuestro intestino no solo regulan nuestro metabolismo y nos ayudan a absorber nutrientes; según un nuevo estudio, también podrían influir en que seamos delgados u obesos.

El éxito o fracaso a la hora de adelgazar está determinado en gran medida por la microbiota intestinal, un hallazgo que servirá para hacer pruebas diagnósticas e identificar a las personas que tienen más probabilidades de perder peso con un estilo de vida saludable y a las que podrían necesitar intervenciones más drásticas.

El estudio, liderado por el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle, Washington (EE. UU.), se ha publicado en mSystems, una revista de la Sociedad Americana de Microbiología.

«El microbioma intestinal puede ayudar o causar resistencia a la pérdida de peso y esto abre la posibilidad de intentar alterar el microbioma intestinal para influir en la pérdida de peso», resume el autor principal del estudio, el doctor Christian Diener, científico del Instituto de Biología de Sistemas de Seattle.

Ensayos clínicos anteriores ya han demostrado que ciertos tipos de bacterias presentes en los probióticos ayudan a perder peso. Pero esos estudios solo midieron un par de tipos de bacterias utilizadas en los probióticos.

El estudio

Para hacer la investigación, Diener y su equipo analizaron el estilo de vida de 105 personas, pero, en lugar de imponerles una dieta específica o un programa de ejercicios, la intervención consistió en un programa de entrenamiento conductual.

Durante el año que duró el estudio, 48 individuos lograron una pérdida de peso constante y una mejora de los marcadores de salud metabólica y 57 mantuvieron su peso estable.

Posteriormente, los investigadores estudiaron la metagenómica –material genético recuperado de muestras de sangre y heces– y los metabolitos de la sangre, las proteínas sanguíneas, los análisis clínicos, los cuestionarios dietéticos y las bacterias intestinales de los dos grupos. Los investigadores descubrieron que varios marcadores sanguíneos relacionados con el metabolismo solo presentaban diferencias mínimas entre los que habían perdido peso y los que no.

Tipos de microbios intestinales

Lo realmente diferente fueron los tipos de microbios intestinales que tenían los dos grupos. En las personas que perdieron más peso, tenían más enzimas bacterianas beneficiosas en el intestino, según The Conversation. Estas enzimas ayudaban a descomponer los carbohidratos complejos (como los que se encuentran en los cereales integrales) en azúcares simples, lo que hace que sean más fáciles de digerir y potencialmente menos propensos a almacenarlos como grasa.

Los autores también descubrieron que el crecimiento de las colonias bacterianas –en particular la bacteria Prevotella– ayuda a producir niveles más altos de sustancias saludables como los ácidos grasos de cadena corta. Se sabe que estas sustancias reducen la inflamación, lo que puede facilitar la pérdida de peso.

«Antes de este estudio, sabíamos que la composición de las bacterias en el intestino era diferente en las personas obesas que, en las no obesas, pero ahora hemos visto que hay un conjunto diferente de genes codificados en las bacterias de nuestro intestino que también responde a las intervenciones de pérdida de peso», apunta Diener.

Por tanto, «el microbioma intestinal es un factor importante que modula el éxito o no de una intervención para perder peso. Los factores que dictan la obesidad frente a la no obesidad no son los mismos que dictan si se perderá peso con una intervención de estilo de vida», agrega.

Los resultados podrían ser muy prometedores

Aunque los investigadores han demostrado este vínculo entre el microbioma intestinal y la pérdida de peso, todavía hacen más estudios para verificar estos hallazgos. No obstante, si estos resultados se verifican, podrían ser muy prometedores para quienes quieren perder peso y mantenerlo, ya que el microbioma intestinal de una persona puede modificarse, a diferencia de sus genes, según The Conversation.