Tras 9 meses estabilizan la central nuclear de Fukushima

Los reactores de la central estuvieron a punto de sufrir uno de los peores accidentes en plantas nucleares registrados en la historia

Los tres reactores de la central japonesa de Fukushima Daiichi han sido estabilizados, tras nueve meses de esfuerzos por controlar uno de los peores accidentes en plantas nucleares registrados en la historia.

La llamada “parada fría” significa que el combustible dentro de los reactores se mantiene a una temperatura estable por debajo de los 100 grados, y que las emisiones radioactivas están bajo control, según el gobierno, citado por la agencia de noticias Kyodo.

El primer ministro japonés Yoshihiko Noda reiteró que su gobierno hará su mayor esfuerzo para descontaminar, en el menor tiempo posible, las áreas contaminas de radiación tras el accidente en la central de Fukushima Daiichi.

Noda prometió gastar más de un billón de yenes (12.900 millones de dólares) y aseguró que hay más de 30 mil trabajadores realizando operaciones de descontaminación cerca de la planta, que sufrió graves daños por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo

«No hemos terminado la tarea para controlar el accidente, pero haremos más esfuerzos que antes», señaló Noda poco después que su gobierno anunció que los tres reactores nucleares alcanzaron lo que llama «parada fría.

«Podemos decir que la situación es estable», señaló Noda en un mensaje transmitido por la televisión pública NHK

«Es un paso adelante hacia la resolución del accidente», añadió el premier y llamó a trabajar para mantener las condiciones de seguridad en la central y avanzar hacia su futuro desmantelamiento.

Sin embargo, advirtió que «la crisis nuclear no terminó aun», aunque señaló que «fue dado un gran paso adelante y se abrió una nueva fase».

Los ingenieros han conseguido que la planta nuclear de Fukushima se encuentre en una «condición de apagado en frío».

Declarar una condición de apagado frío es visto como un hito clave en los esfuerzos para llevar la planta bajo control, pero el gobierno advirtió que tomará décadas para desmantelarlo completamente.

Este era uno de los objetivos del Gobierno y de la empresa gestora de la central, Tokyo Electric Power (Tepco), para mitigar el daño ocasionado por el accidente del pasado 11 de marzo en Fukushima.

Sin embargo, el primer ministro aseguró que la “batalla no está terminada”, y recordó que el país tiene todavía numerosos desafíos para controlar los riesgos del que es el mayor accidente nuclear desde el sucedido en la central ucraniana de Chernobyl.

“Hemos confirmado técnicamente que el agua refrigerante circula de forma regular y que las temperaturas al fondo del depósito de los reactores se mantienen por debajo de los 100 grados”, explicó.

Ello significa que “las emisiones radiactivas pueden ser contenidas a un nivel lo suficientemente bajo en el exterior de las instalaciones de la central, incluso en caso de un nuevo accidente”, matizó.

Noda prometió que el gobierno actuará “con todos los elementos disponibles para desmantelar” los reactores nucleares dañados, una tarea que –advirtió- podría demorarse varias décadas.

La prioridad ahora es reducir los desechos radiactivos, garantizar la seguridad de la central y preparar el desmantelamiento, al tiempo que las autoridades acometen el plan de descontaminación radiactiva en los alrededores del complejo.

“Propondremos un plan de relocalización” de población más allá de los 20 kilómetros en torno a la central, distancia de seguridad, acotó el jefe de gobierno.

 

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