Un equipo de científicos presentó un método que usa monóxido de carbono en pacientes con trasplantes

_44189248_coindex203.jpgSe dio a conocer un nuevo método que contribuiría a la recuperación de pacientes con órganos trasplantados, mediante el uso de monóxido de carbono (CO).
Aunque el gas es letal en volúmenes elevados, aplicado en dosis diminutas ayudaría a dilatar vasos sanguíneos y disminuir inflamaciones, lo que podría traducirse en mayores probabilidades de supervivencia para los pacientes.
Los investigadores de la Universidad de Sheffield diseñaron un sistema que permite usar dosis minúsculas de CO por medio de moléculas portadoras del gas.
Según el equipo, las pruebas de laboratorio han sido promisorias y se espera iniciar tratamientos con pacientes en 2010.
Los científicos están encabezados por el profesor Brian Mann, quien trabaja en colaboración con el doctor Roberto Motterlini en el Instituto de Investigaciones Médicas Northwick Park.
Los científicos sostienen que su descubrimiento podría tener otras aplicaciones, entre ellas el tratamiento de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide y la hipertensión pulmonar.
La inhalación convencional de CO representa un riesgo de que los pacientes o el personal médico se expongan accidentalmente a recibir dosis elevadas del gas.
Según el profesor Mann, el nuevo tratamiento eliminaría ese riesgo.
En pocas palabras, el sistema consiste en inyectar o tomar moléculas solubles en agua que liberan CO (CORMs, por sus siglas en inglés) en el organismo.
Las moléculas, explicó el profesor Mann, «se disuelven en agua y pueden producirse en forma líquida porque eso les permite incorporarse rápidamente a la corriente sanguínea».
En todo caso, indicó el profesor, «se pueden inyectar donde sea necesario sin constituir una amenaza. Es una forma mucho más segura de administrar monóxido de carbono».
La ventaja del nuevo sistema es que «al mismo tiempo que simplifica el control del volumen de CO que entra en el organismo del paciente, se puede refinar el diseño de las moléculas para que se concentren en un lugar específico y no afecten al resto del cuerpo».
En el caso de pacientes de trasplantes, se trataría el órgano donado para minimizar el riesgo de daño y de rechazo.
Según el profesor Mann, el CO es muy efectivo para impedir que se produzcan una repercusión (daño que sufren los tejidos cuando se reanuda el flujo de sangre después un período sin irrigación).
El doctor Ian Fairlamb, químico de la Universidad de York, indicó que ahora hay muchos científicos buscando nuevas técnicas para producir CORMs a partir del trabajo pionero del doctor Motterlini.
«Al principio puede parecer sorprendente que el CO sea benéfico porque es un gas tóxico», explicó Fairlamb. «Pero pequeñas dosis de CO pueden provocar una amplia gama de efectos biológicos que uno puede usar en muchas aplicaciones terapéuticas».
 

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