Un hombre tiene cada vez más posibilidades de superar los 60 años. Algo mucho más asequible para una mujer y con una diferencia que no para de crecer

Un centroafricano o un haitiano tienen muy complicado vivir más de seis décadas. Todo lo contrario que un islandés o un sueco.

En Latinoamérica, los más longevos son los costarricenses y los chilenos. En 1970 era más probable que un paraguayo superara los 60 años que en el presente 2010, involución que resulta un hecho inédito en la región.

Estas son sólo algunas de las conclusiones de un ambicioso estudio a escala global publicado en la revista médica The Lancet sobre la evolución de la mortalidad «prematura» entre los 15 y los 60 en los últimos cuarenta años.

El estudio, del profesor Cristopher Murray, director del Instituto de Salud Métrica y Evaluación de la Universidad de Washington, parte de la premisa de que la situación mundial de la mortalidad adulta es de una «escandalosa ignorancia».

Después de analizar la evolución de 187 países desde 1970 hasta el presente año 2010, el resultado ha sido que la mortalidad entre las mujeres adultas cayó un 34%, mientras entre los hombres fue de un 19%.

En declaraciones a la prensa, el profesor Murray calificó el despeño de la región de «bastante bueno» en términos de mortalidad adulta.

«Lo impresionante de América Latina, excluido el caso de Bolivia, es que su nivel no difiere mucho de algunos países del oeste europeo. Incluso algunos están mejor que Estados Unidos. El progreso es extraordinario.

Sin embargo, de listas de los diez primeros puestos los latinoamericanos han desaparecido por completo. En 1970, los hombres cubanos y paraguayos eran terceros y quintos respectivamente. Ahora hay que bajar hasta los puestos 36 y 70 para encontrarlos.

De hecho, Paraguay es el único país de la región cuyas cifras han empeorado.

«El caso de Paraguay se explica por un muy buen comportamiento durante los años 70 y 80, y no tanto por una situación extraordinariamente mala ahora. Estaban por delante de donde naturalmente les correspondía», aclara Murray.

De la región, el país que mejor panorama presenta es Costa Rica con una mortalidad del 59 por 1.000 para las mujeres y del 110 por 1.000 para los hombres.

En la particular clasificación latinoamericana, por detrás aparece Chile, con una mortalidad del 60 por 1.000 en las mujeres y del 115 por 1.000 en los hombres.

A continuación, la situación cambia en función del sexo. En mujeres, siguen las colombianas, que presentan un 67 por 1.000, y después las cubanas y ecuatorianas, ambas con un 79 por 1.000.

Respecto a los hombres, son los cubanos lo que siguen a costarricenses y chilenos, con un 120 por 1.000.

Cada año son 24 millones los que pierden su vida sin haber alcanzado los 60, hecho que según los estándares internacionales se considera una «muerte prematura».

Para el equipo dirigido por Murray, la situación era de «escandalosa ignorancia» por la ausencia de cálculos sistemáticos que evaluaran la tendencia.

Las principales causas identificadas por el estudio se pueden agrupar en cinco: las nuevas enfermedades asociadas a la riqueza (como exceso de peso), el desarrollo socioeconómico, el avance en las técnicas en salud, la pandemia del sida y, en concreto en el este de Europa, los problemas sociales tras la caída de la Unión Soviética.

Por países, los australianos, tanto hombres como mujeres, son los que han presentado una mayor tasa anual de mejora y el África subsahariana, castigada por la pandemia del sida, prácticamente copa el final de la lista.

El sida ha situado la tasa africana en un 578 por cada mil hombres y en 446 por cada mil mujeres. Esas cifras, para encontrarlas en un país desarrollado como por ejemplo Suecia, habría que remontarse a 1751.

Un elemento destacable arrojado por el estudio es que la diferencia entre la mortalidad masculina y femenina es cada vez mayor si se comparan las cifras actuales con las de hace cuatro décadas.

De hecho, la diferencia es 2,2 veces mayor en 2010 que en 1970. Hace 40 años la diferencia era de un 63% y ahora ha subido al 80%.

Las mujeres surasiáticas son las que mejor evolución han presentado. De ser las que sufrían mayor mortalidad en la década de los 70 del siglo pasado, ahora la cifra es un 56% menor.

La caída de la mortalidad entre los hombres norteamericanos ha sido la menor del mundo.

LOS MEJORES EN 1970

Hombres Mujeres
Grecia Andorra
Suecia Noruega
Cuba Grecia
Andorra Suecia
Paraguay Holanda
Chipre Suiza
Noruega España
Holanda Islandia
Dinamarca Italia
Costa Rica Chipre

LOS MEJORES EN 2010

Hombres Mujeres
Islandia Chipre
Suecia Corea del Sur
Malta Japón
Holanda Grecia
Suiza Italia
Australia España
Noruega Suiza
Italia Australia
Qatar Suecia
Israel Islandia

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