Un hongo alucinógeno serviría para tratar adicciones

images4.jpgEn el 2002, en un laboratorio de la Universidad Johns Hopkins, una asesora comercial llamada Dede Osborn ingirió una droga sicodélica como parte de un proyecto de investigación.
Se sintió en el éter. Vio colores. Y sintió que se le desgarraba el corazón.
Finalmente calificó la experiencia de gozosa a la vez que dolorosa, pero dice que le ha ayudado desde entonces.
«Me siento más concentrada en quien soy y en lo que estoy haciendo», dijo Osborn, de 66 años, de Providence, Rhode Island. «Ahora es como que no tengo las dudas que solía tener. Me siento más con los pies en la tierra y siento que todos estamos conectados».
Un grupo de científicos informó el martes que cuando entrevistaron a los voluntarios 14 meses después de ingerir la droga, la mayoría dijo que todavía sentían y se comportaban mejor debido a la experiencia. Dos tercios dijeron que la droga les había producido una de las cinco experiencias espirituales más significativas de su vida.
La droga, psilocybin, es hallada en los llamados «hongos mágicos». Es ilegal en Estados Unidos, pero se ha usado durante siglos en ceremonias religiosas.
El estudio abarcó a 36 hombres y mujeres durante una visita de ocho horas al laboratorio. Es uno de los pocos estudios de ese tipo con un alucinógeno en los últimos 40 años, puesto que la investigación prácticamente se cerró a causa del abuso de las drogas «recreativas» en los años 60.
El proyecto provocó titulares en el 2006 cuando los investigadores publicaron su informe acerca de cómo se sentían los voluntarios dos meses después de tomar la droga. El nuevo estudio vuelve a consultarlos un año después.
Los expertos enfatizan que la gente no debería ingerir psilocybin de por sí debido a que podría ser peligroso. Aun en el ambiente controlado del laboratorio, casi un tercio de los participantes sintió un miedo significativo por los efectos de la droga. Sin supervisión adecuada, la gente podría lastimarse, advirtieron los investigadores.
En una entrevista telefónica, Osborn recordó haber sentido una poderosa impresión de sentirse descontrolada. «Era como si estuviera despegando, como si me estuviera elevando», afirmó. Después experimentó «colores brillantes y hermosas tramas, notablemente espléndidas, más intensas que la realidad normal».
Pero después sobrevino la sensación de que se le desgarraba el corazón.
«Lo sentía en oleadas», recordó. «Me hallé practicando respiración de entrenamiento para embarazadas cuando sentía el dolor».
Pero «a la vez era una impresión de gozo y éxtasis, como la alegría de estar viva», agregó. Lo comparó con el dolor del parto. «Cuando se me abrió el corazón sentí una combinación de alivio, alegría y éxtasis».
Con más investigación, psilocybin podría resultar útil para tratar el alcoholismo y la narcodependencia, y para ayudar a los pacientes gravemente enfermos presas de angustia sicológica, dijo el autor principal del estudio, Roland Griffiths, de Johns Hopkins.

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