Un nuevo algoritmo puede identificar los cambios cerebrales previos al Alzheimer con más del 99% de precisión

La ciencia ha dado un paso muy importante en la lucha contra el Alzhéimer. Ahora, y gracias a un nuevo método desarrollado por un grupo de investigadores, un algoritmo será capaz de predecir la posible aparición de la enfermedad con una precisión de casi el 100%. 

Mediante el análisis de imágenes de resonancia magnética de 138 personas, un grupo de investigadores de la Universidad de Kaunas, en Lituania, logró desarrollar un método de predicción «mejor en términos de precisión, sensibilidad y especificidad que los desarrollados anteriormente», destacan en un comunicado.

Según apuntan, este algoritmo podría convertirse en un software que, mediante el análisis de los datos de los grupos más vulnerables (mayores de 65 años, con antecedentes de lesión cerebral, hipertensión arterial, etc.), fuera capaz de notificar al personal médico «sobre las anomalías relacionadas con la aparición temprana del Alzhéimer».

Los resultados del estudio -publicado recientemente en la editorial científica ‘Multidisciplinary Digital Publishing Institute‘- revelan resultados esperanzadores. Tras obtener y analizar las imágenes de resonancia magnética funcional de 138 sujetos, los investigadores las clasificaron en seis categorías diferentes, en función de la salud del órgano (desde saludables hasta el Alzhéimer). Así, mediante un modelo elaborado a partir de la inteligencia artificial, comprobaron que eran capaces de predecir el deterioro cognitivo leve con una precisión de más del 99%.

«Es más un indicador y una posible ayuda para orientarse hacia una evaluación por parte de un profesional médico»

Se trata de una predicción muy importante, porque precisamente uno de los primeros signos posibles de la enfermedad es el deterioro cognitivo leve, «la etapa entre el deterioro cognitivo esperado del envejecimiento normal y la demencia», explican. No obstante (razón principal por la que el diagnóstico temprano suele ser complicado), las primeras etapas del deterioro leve no tienen síntomas claros, «pero en bastantes casos pueden detectarse mediante neuroimágenes», explican.

Es por ello que decidieron centrarse en las imágenes que se obtienen a través de una resonancia magnética para «identificar las regiones del cerebro que pueden estar asociadas con la aparición del Alzhéimer». Un proceso arduo y lento, que se acelera significativamente gracias a la aplicación del aprendizaje profundo y otros métodos de inteligencia artificial.

Con todo, inciden: «Encontrar características de deterioro cognitivo leve no significa necesariamente la presencia de una enfermedad, ya que también puede ser un síntoma de otras enfermedades relacionadas, pero es más un indicador y una posible ayuda para orientarse hacia una evaluación por parte de un profesional médico».

«Aprovechar los datos» en beneficio de la sociedad

«Aunque este no fue el primer intento de diagnosticar la aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer a partir de datos similares, nuestro principal avance es la precisión del algoritmo. Obviamente, cifras tan altas no son indicadores de un rendimiento real en la vida real, pero estamos trabajando con instituciones médicas para obtener más datos», declara el investigador principal, Rytis Maskeliunas, en el escrito.

Maskeliunas, del Departamento de Ingeniería Multimedia de la universidad lituana, incide también en la necesidad de «aprovechar al máximo los datos», razón por la que han decidido dejar a disposición de todo el mundo los resultados del estudio, para que cualquier otra persona pueda utilizar y desarrollar su conocimiento. «Creo que este principio contribuye en gran medida al avance de la sociedad», asevera.

La detección precoz del Alzhéimer es una de las principales preocupaciones de la comunidad científica y médica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la causa de hasta el 70% de los casos mundiales de demencia. Además, se trata de una enfermedad que padecen aproximadamente 24 millones de personas; número que se prevé que se duplique en los próximos 20 años de la mano del envejecimiento de la sociedad.