Un nuevo estudio confirma que el truco de la «siesta creativa» de Thomas Edison y Salvador Dalí si funciona

Thomas Edison (1888).

Un nuevo estudio apunta a que Dalí y Edison tenían razón al dejar que sus cerebros se deslizaran suavemente hacia la primera fase del sueño, pero no más allá.

Una técnica de sueño descrita por el artista Salvador Dalí y el inventor Thomas Edison podría servir para impulsar la creatividad, según un nuevo estudio publicado la semana pasada en Science Advances. 

La técnica consiste en sostener un pequeño objeto en sus manos, como una cuchara o una pelota, que luego caía al suelo y los despertaba justo cuando empezaban a dormitar, en la primera etapa del sueño. Cuando se despertaban, se ponían directamente a trabajar, de este modo, recordando el tipo de pensamientos que tuvieron al dormir.

Sueño N1: «El cóctel ideal para la creatividad»

Este breve periodo de creatividad y perspicacia en el estado semilúcido que se produce justo cuando empezamos a dormir, una fase del sueño conocida como estado de hipnagogia, N1 o fase 1 del sueño sin movimientos oculares rápidos, dura solo unos minutos antes de que el individuo caiga en un sueño más profundo, pero puede ser el «cóctel ideal para la creatividad», escriben los investigadores en el estudio.

Los seres humanos pasan alrededor del 5 % de una noche de sueño en N1, pero es una etapa del sueño muy poco estudiada, dijo la autora principal Delphine Oudiette, investigadora del sueño en el Instituto del Cerebro de París.

«Siempre he tenido muchas experiencias hipnagógicas, experiencias oníricas que me han fascinado durante mucho tiempo», dijo la coautora Delphine Oudiette, neurocientífica del Instituto del Cerebro de París, a Scientific American. «Me sorprendió bastante que casi ningún científico haya estudiado este periodo en las últimas dos décadas».

«Alejandro Magno y [Albert] Einstein utilizaron potencialmente la técnica de Edison, o eso dice la leyenda», afirma. «Y algunos de los sueños que han inspirado grandes descubrimientos podrían ser experiencias hipnagógicas más que sueños nocturnos. Un ejemplo famoso es el del químico August Kekulé, que descubrió la estructura anular del benceno tras ver a una serpiente mordiéndose la cola en un periodo de ‘medio sueño’ cuando estaba despierto trabajando hasta tarde», agregó Oudiette.

Los hallazgos implican que si podemos aprovechar esa bruma liminar entre el sueño y la vigilia podríamos recordar nuestras ideas brillantes con mayor facilidad. En la foto, Salvador Dalí (1904-1989) en1968 en los terrenos de su residencia cerca de Cadaqués, en la Costa Brava (España).

El estudio

Inspirados por las grandes mentes que emplearon la técnica, Oudiette y sus colaboradores dieron una serie de problemas matemáticos a 103 participantes sanos que tenían la capacidad de conciliar el sueño con facilidad. La clave para resolver los problemas matemáticos era un patrón oculto.

Los investigadores incluyeron así una «regla oculta» según la cual el octavo dígito era siempre el segundo de la secuencia. Si alguien la descubría, se reducía significativamente el tiempo que tardaban en resolver el problema.

«Al contrario de lo que se piensa, la creatividad no se limita a un campo específico, como las artes», dijo Oudiette. La creatividad implica dos elementos: originalidad y utilidad para el contexto.

En este caso, los participantes que descubren la regla oculta están siendo creativos porque no se les había indicado que resolvieran el problema de esa manera, así que han encontrado una estrategia novedosa y útil, dijo Oudiette.

Descanso de 20 minutos

Dieciséis participantes descifraron el código y resolvieron los problemas inmediatamente, pero al resto se les pidió que se tomaran un descanso de 20 minutos en el que se les conectó a una máquina que monitoriza las ondas cerebrales (polisomnografía) para determinar qué sujetos estaban despiertos y no en N1 o N2, informa Scientific American.

Al igual que Dalí y Edison, se pusieron cómodos y sostuvieron un objeto en sus manos. Una vez transcurridos los 20 minutos, se les pidió que anotaran los pensamientos que habían tenido mientras dormían. Luego, se les asignaron más preguntas.

Casi el 83 por ciento de los participantes que alcanzaron la hipnogia resolvieron el patrón oculto y respondieron a las preguntas. Solo el 31 por ciento de las personas que permanecieron despiertas y el 14 por ciento de las que avanzaron a un nivel de sueño más profundo lograron resolver los problemas, informa New Scientist.

Los investigadores aún no tienen claro por qué la fase de sueño N1 potencia la creatividad, pero como se trata de un estado semilúcido en el que se pierde el control de algunos de los pensamientos, pero se sigue siendo algo consciente, podría crear un «estado ideal en el que se tiene esta cognición suelta y asociaciones extrañas», dijo Oudiette. En esta fase, «también tienes la capacidad de atraparlo si se te ocurre una buena idea».

En el futuro, Oudiette espera averiguar cómo se puede acceder a este punto dulce de la creatividad sin tener que sujetar un objeto para despertarse.