Un tribunal de apelaciones francés anuló un fallo anterior que anuló un matrimonio porque la mujer no era virgen

Un tribunal de apelaciones francés dejó sin efecto un fallo judicial que había anulado un matrimonio porque la novia mintió sobre su virginidad, en otro giro de un polémico caso con aristas culturales y políticas.
La sentencia de este lunes del tribunal de apelaciones de Douai, en el norte de Francia, supone que la pareja de musulmanes vuelve a estar casada legalmente, aunque ambos estaban de acuerdo con anular su unión de 2006.
La revisión del fallo inicial de abril había sido pedida por el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy, luego de protestas de grupos defensores de los derechos humanos que veían avasallada la libertad e igualdad femenina.
El pedido de anulación del matrimonio fue cursado por el marido, quien denunció que su esposa le mintió al decirle que jamás había tenido relaciones con otro hombre.
Según los medios franceses, ambos son de origen marroquí, él un ingeniero treintañero y ella una estudiante de enfermería veinteañera.
El Código Civil francés establece que un matrimonio puede anularse si uno de sus miembros mintió sobre una «cualidad esencial» de la relación. En abril, una corte de Lille entendió que la virginidad entraba en esa categoría.
El fallo de primera instancia levantó una oleada de críticas, incluso desde el gobierno. La secretaria de Asuntos Urbanos, Fadela Amara, de padres musulmanes, lo calificó como «una fatwa contra la emancipación de la mujer».
Pero en el ojo de la tormenta quedó la ministra de Justicia, Rachida Dati, que también proviene de una familia musulmana e inicialmente evitó condenar el fallo porque a su juicio se ajustaba al derecho y podía «proteger» a la mujer involucrada.
Más de un centenar de eurodiputados le escribieron a Dati expresando su inquietud por entender que la sentencia mezclaba religión con asuntos públicos.
Finalmente fue la propia Dati la que ordenó la apelación.
En su fallo de este lunes, el tribunal de apelaciones descartó que la virginidad pueda suponer un asunto sustancial de la relación matrimonial como había asumido la corte de Lille.
«La mentira ha sido sobre la vida sentimental pasada de la futura esposa y sobre su virginidad, que no es una cualidad esencial ya que su ausencia no tiene incidencia en la vida conyugal», sostuvo el tribunal.
Agregó que «el pretendido perjuicio a la confianza recíproca no afecta a la validez de la unión».
Ahora la pareja tiene dos meses para definir si apela esta sentencia ante un tribunal superior.
Una de las primeras reacciones que se escuchó tras la nueva sentencia fue la del abogado del marido, Xavier Labbée, quien advirtió que las libertades individuales «están gravemente amenazadas» por la misma.
«El Tribunal de Apelación de Douai ha abierto una puerta: a partir de ahora autoriza a la fiscalía a controlar las almas y las conciencias», dijo.
Sin embargo, el fallo ha sido aplaudido desde filas de la UMP, la agrupación política de Sarkozy, y el opositor Partido Socialista. Christian Larroumet, profesor de derecho en la Universidad París II, también coincidió con el fallo al ser consultado por BBC Mundo.
«Es cierto que en el siglo XIX y buena parte del siglo XX la virginidad era una cualidad importante en materia de matrimonio», dijo Larroumet.
«Pero con la evolución de las costumbres y la afirmación de la igualdad entre el hombre y la mujer, no veo por qué (eso es así) cuando se trata de la virginidad de la mujer, pero no del hombre», agregó.
Jean Pierre Dubois, presidente de la Liga de Derechos Humanos en Francia, también negó que la cuestión de la virginidad deba ser tenida en cuenta por un tribunal o afecte los derechos individuales.
«Si usted consulta declaración de derechos humanos no va a encontrar ningún derecho a casarse con una mujer virgen», dijo Dubois

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