Una contaminación leve del aire también aumenta el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares

La exposición prolongada a la contaminación atmosférica está relacionada con un mayor riesgo de infarto y enfermedad coronaria.

Sin embargo, se ha venido considerando que existe un umbral de contaminación por debajo del cual no se registra un aumento de dicho riesgo. Una investigación ha explorado si hay efectos nocivos cuando el nivel de polución atmosférica está por debajo de ese umbral.

Un equipo internacional que incluye, entre otros, a Petter Ljungman, del Instituto Karolinska en Suecia, y Annette Peters, directora del Instituto de Epidemiología en el Centro Helmholtz de Múnich en Alemania, analizó datos de más de 137.000 sujetos de estudio en Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Alemania, de quienes se hizo un seguimiento que, en promedio, duró 17 años.

Ljungman y sus colegas investigaron la relación del derrame cerebral o la enfermedad coronaria aguda con una exposición prolongada a materia particulada fina (específicamente partículas de menos de 2,5 micras de diámetro), dióxido de nitrógeno (NO2) y otros agentes contaminantes, y se tuvieron muy en cuenta las concentraciones de cada agente contaminante.

El equipo de investigación ha comprobado que el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares aumenta con la contaminación del aire incluso cuando la concentración de esta se halla por debajo de los límites máximos aceptables especificados por la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Nuestros resultados indican que las actuales directrices sobre la calidad del aire no proporcionan suficiente protección», sentencia Ljungman.

Concretamente, él y sus colegas descubrieron un aumento del 10 por ciento en el riesgo de sufrir un ictus por cada incremento de 5 microgramos por metro cúbico de materia particulada fina en el aire de la zona donde la persona vive. El nuevo estudio demuestra que la contaminación del aire en las zonas urbanas contribuye al riesgo de sufrir un ictus, incluso cuando se tiene en cuenta la influencia que el ruido urbano tiene en ello.

Los investigadores también pudieron relacionar el dióxido de nitrógeno con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares. Por cada incremento de 10 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico en el aire, vieron un incremento del 4 por ciento en el riesgo de enfermedad coronaria.

El estudio se titula “Long-term exposure to low-level ambient air pollution and incidence of stroke and coronary heart disease: a pooled analysis of six European cohorts within the ELAPSE project”. Y se ha publicado en la revista académica The Lancet Planetary Health.