Una de cada cuatro personas presenta un cuadro depresivo a lo largo de su vida

El padecimiento, comparado con otras 16 enfermedades crónicas, es la patología que más discapacidad ocasiona

En nueve años, la depresión afectará a tantas personas en el mundo que será la segunda causa de discapacidad, sólo después de las enfermedades del corazón, según la Organización Mundial de la Salud (OMS);.

Si los millones de personas que tuvieron o tienen depresión  acudieran en busca de ayuda, no habría especialistas suficientes para atenderlas.

La depresión es una enfermedad mental, progresiva y mortal: 15 por ciento de quienes la padecen terminan matándose. El resto, está casi todo el día triste o desganado. La falta de algunas sustancias químicas en el cerebro vuelven a los enfermos incapaces de sentir algún placer.

De toda la población con depresión que hay, sólo la mitad  va a buscar ayuda en algún momento y  no por depresión precisamente, sino porque se siente mal; de éstos que buscarán ayuda, se va a diagnosticar a 50 por ciento; de ese porcentaje, sólo la mitad va a recibir tratamiento, pero nada más algunos lo van a tomar en la dosis y el tiempo necesarios”, plantea un siquiatra.

Esto porque dejan el tratamiento siquiátrico sólo para los que están “locos”.

Antes que acudir con un especialista, la mayoría de los deprimidos buscan algún otro remedio.Por eso llegan a un consultorio uno, dos, tres… o hasta 14 años después, cuando la enfermedad ya está muy avanzada.

Lo más grave es que sin tratamiento médico no se van a curar. Sería como pensar en que la diabetes se trata nada más “poniéndole ganas”.

La depresión es como la gripa, pueden presentarse varios episodios en la vida, el problema es que si no se tratan o se diagnostican a tiempo es más difícil el tratamiento.

Hay pacientes que de una depresión leve pasan a una moderada y luego a una grave, lo que los puede conducir al suicidio.

De hecho, quien tiene un episodio depresivo en su vida, tiene 50 por ciento más de probabilidades de tener otro; con dos, las posibilidades de volverlo a vivir se disparan hasta 70 por ciento y con tres es casi seguro que tendrá un cuarto.

Pero la atención de todos ellos se ve entorpecida por la  falta de especialistas, los altos costos en los tratamientos y  el difícil acceso a ellos.

Sólo cuatro muy pocas abastecen sicotrópicos.

Aunque la detección temprana y la información son clave para atender el problema, según los expertos, en América Latina apenas se destina uno por ciento del presupuesto total de salud a los trastornos mentales, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que ésta es igual de importante que la salud física para el bienestar general de los individuos, de las sociedades y de los países.

Si bien el suicidio es la parte más cruel del tema, cabe destacar que no es la única consecuencia: todas las enfermedades que se complican con depresión como diabetes, sida, cáncer, etcétera, tendrán una evolución más torpe y complicada.

Se sabe, por ejemplo, que los pacientes post infartados que desarrollan depresión y son tratados tienen 65 por ciento más de posibilidades de sobrevida que los pacientes deprimidos que se infartaron y no se trataron.

El paciente se va deprimiendo cada vez más; la enfermedad limita a la persona, y le impide que vaya a hacer sus actividades laborales y familiares de manera normal.

La depresión comparada con otras 16 enfermedades crónicas es la patología que más discapacidad ocasiona.

El problema es que un paciente deprimido anda caminado en la calle, anda trabajando en su oficina, anda haciendo lo que puede pero con una funcionalidad menor y como los ojos no se ponen rojos ni se inflan las articulaciones, pueden pasar muchos años padeciendo”, comenta  un siquiatra.

Entre los 30 y los 40 años, en plena edad productiva, se corre el mayor riesgo de caer en una depresión, ser mujer lo aumenta, la probabilidad es todavía mayor si se vive en zonas urbanas. La herencia y estar sometido a altos niveles de estrés complementan el cuadro.

Una de cada cuatro personas presenta un cuadro depresivo a lo largo de su vida, es decir 25%. Cada vez es más común entre los jóvenes.

Las generaciones jóvenes están teniendo más depresión que la que se presentaba en las generaciones de antes, a causa, entre otros factores, del incremento del estrés y de la exposición a  todo tipo de violencia en la infancia.

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