Una propaganda interactiva del desodorante Axe genera polémica y demanda judicial en Argentina porque premia a quien le pega a más mujeres

090414165446_sp_juego_polemica2_226×170.jpgCon una cadencia hipnótica de tambores y un escenario que recrea la Edad de Piedra, un juego en línea invita a convertirse en cavernícola virtual y sumar puntos a puro garrotazo. Pero los destinatarios de los golpes certeros no son animales amenazantes, ni ejemplares de caza necesarios para la subsistencia… sino mujeres.
El entretenimiento interactivo, que es parte de la campaña publicitaria en Argentina de una marca de desodorantes masculinos, generó rechazo entre legisladoras y defensoras de los derechos humanos, que este martes presentaron una denuncia ante una Cámara Penal por apología de la violencia.
Desde la Comisión de Mujer, Familia y Niñez de la Cámara de Diputados, reclaman que el juego viola una flamante ley que busca erradicar la violencia de género.
La norma, sancionada un mes atrás por el Congreso, establece las distintas formas que puede tomar la agresión contra las mujeres. Entre ellas, la «violencia mediática».
«Es incitación al delito bajo el Código Penal, y la denuncia se enmarca además en la nueva ley de violencia contra las mujeres», dijo la diputada Juliana Di Tullio, responsable del escrito que se llevó ante la Justicia.
Según esta legisladora del oficialista Frente para la Victoria, el reclamo judicial busca que se levante la campaña y se penalice a la empresa responsable del producto: la multinacional Unilever.
«Nos parece que Unilever ya ha tenido un largo historial de presentaciones ante el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) por esta marca, para la que se recurre a este tipo de publicidad discriminatoria de manera sistemática», señaló Di Tullio.
El desodorante promocionado es parte de la línea Axe que Unilever comercializa en todo el mundo, y cuya imagen de marca ha estado asociada a la virilidad, la seducción y la conquista por parte del género masculino.
La empresa anglo-holandesa aseguró que aún «no ha recibido este cuestionamiento en forma directa por parte de organismos oficiales.»
«La acción apela a los recursos tradicionales de la publicidad, como son el humor, la exageración, la animación, las situaciones irreales… La campaña se ha vinculado con significados que exceden absolutamente su propósito y objetivos», declaró la compañía en un comunicado.
Aunque anunciaron que darían de baja la promoción, el juego aún estaba accesible a través de la página de Internet.
«Garrotazo de amor», como se titula el entretenimiento interactivo disponible a través de Internet, propone sumar puntos por cada fémina reducida en una visita de 50 segundos al mundo de las cavernas.
Y cada golpe atinado, valuado en 1.000 puntos, es acompañado de pequeños corazones que se evaporan en el aire, acompañados de risitas y gemidos por parte de las damnificadas.
«Es muy fácil: elegí si le das o no le das», lee la consigna en la pantalla. «Dar» tiene aquí una connotación sexual, y la propuesta no es otra que escoger a aquellas víctimas que, a los ojos del usuario devenido cavernícola, sean lo suficientemente «sexy».
Si se golpea por error a alguno de los personajes masculinos que deambulan por esta prehistoria virtual, el jugador resta puntaje, en lugar de sumar.
Como acompañamiento, se publica en sitio asociado un «mapa de cacería» de la ciudad de Buenos Aires y alrededores, que señala a dónde dirigirse en pos de las presas más requeridas: «Rubius Voluptuosus» hacia el este, «Morochum Infartalis» más al norte, y así…
Los creativos responsables del comercial, de una conocida empresa de publicidad de Argentina, prefirieron no opinar sobre la polémica. Una portavoz de la agencia Ponce Buenos Aires dijo que, por el momento, no harían declaraciones a los medios.
Junto a la denuncia penal, la polémica campaña de desodorantes Axe generó reclamos ante el Observatorio de la Discriminación, una entidad que congrega a varios organismos públicos para revisar contenidos presuntamente discriminatorios en radio y televisión.
La advertencia, presentada por una diputada de la oposición, señala que el juego interactivo hace uso de estereotipos femeninos denigrantes, tiene un tono misógino y «sexista» y hace «apología del uso de la violencia contra la mujer».
Sugiere, en todo caso, que la violencia de género está basada en una actitud discriminatoria generalizada en contra de las mujeres.
Sin embargo, hay quienes señalan que la presentación judicial atenta contra la libertad de expresión en los medios, incluido Internet, y varios participantes del juego (y consumidores del producto en cuestión) consultados argumentaron que lo que ocurre en la pantalla no incita necesariamente a la violencia machista en el mundo real.
A estas observaciones se suma otro riesgo: el de lograr un «efecto boomerang» y dar mayor promoción a la marca a través de la polémica, como reconocen los mismos autores de la denuncia.
«Es cierto que es peligroso generar tanto ruido porque puede darle más publicidad, y lo tuvimos en cuenta. Pero creemos que tiene que haber un corte definitivo, y pedimos que la empresa ejerza su responsabilidad social», enfatizó la diputada Di Tullio.
Por ahora, los garrotazos virtuales continúan, y será la justicia argentina la que tenga la última palabra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.