Una simple prueba de memoria pronostica la enfermedad de Alzheimer años antes de su aparición

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia, pueden aparecer por primera vez a partir de los 60 años

Más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con demencia, y se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia, pueden aparecer por primera vez a partir de los 60 años, aunque también pueden presentarse en gente más joven. Todavía no se comprende completamente qué causa la enfermedad, y es probable que intervengan múltiples factores que pueden afectar a cada persona de manera diferente.

La enfermedad comienza con una leve pérdida de memoria, pero con el paso del tiempo puede afectar gravemente la capacidad de una persona para realizar actividades cotidianas, y también otras más intelectuales, tales como hablar, comprender, leer o escribir.

Un estudio publicado en la edición online de ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología ha descubierto que un simple test de memoria podría proporcionar indicaciones tempranas de la enfermedad de Alzheimer antes de la aparición de los síntomas.

“Estos datos sugieren que esta prueba se puede usar para mejorar nuestra capacidad de detectar el deterioro cognitivo en la etapa anterior a que a las personas se les diagnostique la enfermedad de Alzheimer”, dijo la autora del estudio, la doctora Ellen Grober, del Colegio de Medicina Albert Einstein, en Estados Unidos.

En el estudio participaron 4.484 personas sin problemas cognitivos y con una edad media de 71,3 años. Durante la prueba, a los participantes se les mostraron imágenes de objetos y se les dieron pistas sobre la categoría de los artículos, como una imagen de uvas con la señal de “fruta”.

Luego se les pidió que recordaran los elementos, primero por sí mismos y luego con pistas sobre la categoría de los objetos que no pudieron recordar. Los investigadores señalan que este tipo de aprendizaje controlado ayuda con los problemas leves de recuperación de la memoria que se dan en muchas personas mayores sanas, pero no tiene mucho impacto en la memoria de las personas con demencia.

Según su puntuación en la prueba, los participantes se ubicaron en cinco grupos de 0 a 4. Los tres primeros grupos fueron para personas que tenían problemas para recordar los objetos al principio, pero que podían recordar si se les daban pistas. Estas etapas preceden a la demencia entre cinco y ocho años. Por otro lado, los miembros de los grupos tres y cuatro tenían dificultad para recordar todos elementos incluso con pistas. En estos casos, estas etapas preceden a la enfermedad de uno a tres años.

Los participantes también se sometieron a escáneres cerebrales para buscar las placas de beta-amiloide, así como para medir el volumen de las áreas del cerebro asociadas con la patología de Alzheimer.

Los investigadores encontraron que las personas que se sometieron a la prueba en la tercera y cuarta etapa probablemente tenían mayores cantidades de beta-amiloide en sus cerebros en comparación con las personas en los grupos de etapa inferior. También observaron que eran más propensos a tener un volumen más bajo en el hipocampo y otras áreas del cerebro asociadas con la patología de Alzheimer.

En la etapa cero, el 30 % de las personas tenían placas de beta-amiloide, en comparación con el 31 % en la etapa uno, el 35 % en la etapa dos, el 40 % en la etapa tres y el 44 % en la etapa cuatro, según el estudio.

“Este sistema nos permite distinguir entre la dificultad que tienen las personas para recuperar recuerdos cuando aún son capaces de crear y almacenar recuerdos en sus cerebros, lo que ocurre en etapas muy tempranas antes de que se pueda diagnosticar la demencia; y los problemas de almacenamiento de memoria que ocurrir más tarde en esta fase previa a la demencia, cuando las personas ya no pueden almacenar los recuerdos en sus cerebros”, dijo Grober.

El principal autor del estudio también señaló que la prueba podría ser útil para determinar a quiénes inscribir en ensayos clínicos para la prevención del deterioro cognitivo, además de servir como una forma menos costosa e invasiva de detectar la enfermedad de Alzheimer, en comparación con las exploraciones o las punciones lumbares .