Utilizar de forma inadecuada las luces en los vehículos, provoca graves accidentes

Con la evolución de las unidades con bombillos halógenos detrás de un cristal, pasando por las de policarbonato, hasta terminar en las de xenón inteligentes que cambian de medias a posición de carretera automáticamente, el empleo del haz adecuado para el momento indicado, depende aún del conductor

Por Fernando Santos Morales

Parte de las autoridades de tráfico, la totalidad de entendidos  -los que lo son y los que dicen serlo-,  y obviamente nosotros mismos repetimos sin descanso que, en cuanto la luz diurna sea escasa, se deben encender inmediatamente las luces en posición medias, denominadas luces de cruce.

Pero todo, parece una batalla perdida, aún en pleno año 2013: si la vía es rápida o lenta y está iluminada, algunos conductores, en plena noche, aún circulan sin luces, si acaso con los cocuyos encendidos.

No hay egoísmo o tacañería más peligrosa (por el eterno tema de que así duran más los bombillos, la batería o el alternador…) pues las luces sirven para ver, y muy especialmente, para ser vistos; esto último sin duda, es mucho más importante.

Pero el mal uso de las luces no se limita sólo a no ponerlas cuando hacen falta, sino también a no quitarlas cuando ya no son necesarias. La parte de atrás de un auto es perfecto ejemplo cuando con plena visibilidad, el conductor del auto  que nos precede se empeña en prender la luz anti niebla que con su rojo intenso nos deja casi ciegos.

Lo mismo atañe a los conductores que viajan con las exploradoras prendidas en carretera cuando no hacen falta, deslumbrando al que viene de frente. Otro mal uso muy frecuente es la falta de criterio o pereza para cambiar de largas a cortas.

En vías inclinadas muchos conductores esperan a que aparezca de frente un vehículo (en Colombia los llamados ‘columpios’ como ejemplo) para pasar a cortas, cuando basta con ver el reflejo de su luz para ponerlas, y anticipándose, se evita el deslumbramiento.

En autos más antiguos, ¿se ajusta o regula la altura de los faros por lo menos una vez al año o cuando se viaja a plena carga cuando el ‘chorro’ de luz sube y deslumbra? Lo dudo. Por fortuna en la mayoría de modelos actuales, se puede graduar la altura del haz desde el interior; otros lo hacen de forma automática especialmente cuando equipan los durables y eficientes faros de xenón.

Un comportamiento peligroso que más llama la atención, es el de los conductores que cuando alguien adelanta de frente, justo de espacio   -como si se le fuera encima-,  lo ‘ametrallan’ sin piedad con las ráfagas combinadas al cambiar 1000 veces de plenas a medias, en señal de protesta, deslumbrándole, e incrementando el peligro.

Aunque se haga con razón, el manejo de las luces es inadecuado. Lo mejor es orillarse y poner la direccional respectiva, indicándole que le damos todo tipo de facilidades, para evitar que se ponga nervioso y haga una maniobra brusca. Después de tener todo bajo control, sí podemos gritar, darle un golpe al volante, o pensar en lo que hubiéramos querido decirle…

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