Ya existe tratamiento para la próstata que evitar levantarse al baño por la noche

Sin cirugía y con menos riesgos, la nueva estrategia «encoge» la glándula y elimina el deseo de micción nocturno

Los hombres que se ven obligados a levantarse en mitad de la noche varias veces para ir al baño y aliviar su vejiga podrían tener una solución sencilla a la vista. Médicos del Hospital Inova Alexandria en Washington (EE.UU.) han probado con éxito una nueva estrategia para tratar la hiperplasia benigna de próstata, un problema frecuente en el varón partir de los 50 años. El tratamiento, presentado en el Congreso de la Sociedad americana de Radiología Intervencionista en Nueva Orleans, resuelve el problema sin cirugía y sin grandes riesgos.

Lo hacen con un sencillo cateterismo que a través de la arteria fermoral, viaja hasta alcanzar la arteria de la próstata. Una vez allí se liberan unas microesferas que obstruyen este vaso sanguíneo e impiden el paso de nutrientes que alimentan la glándula. De esta manera consiguen que la próstata deje de crecer anormalmente y acabe con los síntomas urinarios tan molestos.

La terapia se ha probado en 14 varones y en 13 tuvo éxito. Y lo que es más importante ninguno sufrió las complicaciones más temidas para los tratamientos de la próstata: impotencia, incontinencia o infección. La mayoría de los pacientes tratados pudo abandonar el hospital el mismo día de la intervención. El procedimiento es mínimamente invasivo y se realiza bajo anestesia local y de manera ambulatoria

Rejuvenecer la próstata

Los médicos que han presentado esta técnica de embolización en Nueva Orleans se refieren a ella como una intervención para rejuvenecer la próstata. El aumento del tamaño de esta glándula masculina es el precio que casi todos los hombres deben pagar por cumplir años. Las estadísticas indican que más del 50 por ciento de los hombres mayores de 60 años tienen hiperplasia benigna de próstata.

Con el envejecimiento, la próstata aumenta de tamaño y comprime el flujo urinario a través de la uretra, lo que conduce a incómodos síntomas urinarios: necesidad de orinar más de dos veces por la noche, urgencia por hacerlo, o problemas para vaciar por completo la vejiga. Más allá de la incomodidad de despertarse con frecuencia por la noche, la hiperplasia aumenta el riesgo de tener cálculos en la vejiga, infecciones urinarias y problemas renales.

Hay medicamentos para tratar este problema, pero lo más eficaz es la cirugía. El problema es que el bisturí o el láser pueden dejar efectos indeseados que van desde la impotencia a la incontinencia urinaria.

 

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