Ya existen robots nano-futbolistas

_44657214_nan1spl203in.jpgUn minúsculo futbolista recibe el pase, elude a los defensas con destreza y convierte el gol pateando al ángulo. Un partido como cualquier otro, a excepción de que los jugadores son robots casi microscópicos.
Diseñados por un equipo de ingenieros en Zurich para atraer a los jóvenes hacia el campo de la nanotecnología, y con la esperanza de abrir camino en el campo de la medicina, los nano-futbolistas están hechos de níquel.
Se mueven por la cancha impulsados por campos magnéticos, pero resultan difíciles de detectar a simple vista.
Uno podría confundir estas maravillas de la ciencia con una vulgar mota de polvo, ya que cada uno de los robots mide unos 300 micrones de ancho… Algo así como el espesor de tres cabellos puestos uno junto al otro.
Pero si los futbolistas son pequeños, la pelota lo es más, y ha sido denominada «nanobola».
Los ingenieros que desarrollaron estos robots en el Instituto de Tecnología Federal Suizo dijeron  que su proyecto pretende «enganchar» a los jóvenes del país en la microtecnología.
Suiza será la co-anfitriona de la Eurocopa este verano boreal.
«Con suerte será el comienzo de un torneo de largo aliento, que intentará volver atractiva la nanotecnología en los salones de clases», dijo el profesor Bradley Nelson.
A simple vista, se divisa muy poco de lo que ocurre en la cancha.
Los jugadores son controlados mediante una cámara de video, que sigue a los robots a través de un microscopio.
Sus movimientos pueden ser guiados manualmente con las flechas en el teclado, o de otro modo ser programados con anticipación.
«Le das al botón y él va», afirma el profesor Nelson.
«Se da cuenta de dónde están los obstáculos, se hace con el balón y se dirige al arco», añade.
«Es algo muy divertido de observar. Involucra a los alumnos. Se lo llevamos a los niños de Zurich y los interesamos en la nanotecnología», agrega.
Su equipo se inspiró en el éxito del proyecto Robocopa, en el que robots autónomos juegan fútbol unos contra otros, con el objetivo de conformar algún día un equipo que pueda competir con un cuadro humano en la Copa del Mundo.
«Mirarlos es algo increíble», afirma Nelson.
«Es un competencia divertida, pero llevarlo a esta escala es todo un desafío. Eso sí, abre todo un campo nuevo de la tecnología a los estudiantes», explica.
De todas formas, la aplicación final de los nano-robots es la medicina. El objetivo de estos pequeños aparatos es mover pequeñas partículas dentro del cuerpo humano.
Se espera que llegue un día en que sean capaces de administrar distintos medicamentos llegando a través de vías que hasta ahora no se pueden recorrer, por ejemplo las venas en la retina del ojo.
«Éste es otro paso es esa dirección», dice Nelson.

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