El sistema reparte funciones diferentes entre unidades, comparte información en tiempo real y ensaya misiones urbanas con apoyo de drones.
China ha llevado el planteamiento de los enjambres de drones aéreos a los robots caninos. Un grupo de perros robot ha operado recientemente como una ‘manada de lobos’ coordinada, con roles especializados y un ‘cerebro’ compartido, en una simulación de guerra urbana, según recoge South China Morning Post. Estos ‘lobos robot’ suponen un salto generacional desde un ‘sistema de apoyo para un solo soldado’ a una ‘plataforma de combate en enjambre coordinada’, según se afirma en un episodio de la serie documental Unmanned Competition, emitido la semana pasada por la televisión estatal china, CCTV, que muestra los últimos avances en los sistemas de armas no tripuladas de China.
Diseñados con capacidades físicas y operativas mejoradas
Estas unidades robóticas destacan por unas capacidades físicas y operativas superiores a generaciones anteriores de este tipo de robots. Se desplazan con rapidez, pueden cargar más equipo y mantener el rendimiento en terrenos complicados y en condiciones adversas, lo que amplía su utilidad en distintos escenarios de combate.
Gracias a una red sensorial compartida, estos perros robot pueden operar de forma coordinada, intercambiar información y tomar decisiones dentro del grupo sin depender de órdenes externas. El sistema, además, puede combinarse con drones para ejecutar operaciones conjuntas en tierra y aire.
También admiten varios métodos de control, de modo que los operadores pueden supervisar o dirigir la misión con más flexibilidad. El mando puede ejercerse desde consolas, mediante órdenes de voz o con un guante táctico o una palanca de control acoplada al fusil. Frente a modelos anteriores, incorporan articulaciones más flexibles, alcanzan hasta 15 km/h, soportan una carga útil de 25 kilos y mejoran tanto la resistencia en entornos extremos como la adaptación a terrenos diversos, según SCMP.
Una manada con roles especializados para cada unidad
Estos nuevos sistemas robóticos están construidos para operar como una red. Cada unidad está conectada a una infraestructura digital compartida que le permite intercambiar información con las demás al instante. Al compartir datos y responder de forma colectiva, pueden adaptarse con mayor eficacia a situaciones que cambian rápidamente, en entornos complejos como las ciudades.
La fuerza de este modelo de ‘manada de lobos’ reside en la especialización. A cada robot se le asigna una función concreta, lo que garantiza que el grupo opere de forma eficiente en su conjunto. Algunas unidades se centran en recopilar inteligencia y vigilar el entorno, mientras que otras están equipadas para la intervención directa. Robots adicionales aportan apoyo logístico u operativo.
Las ‘manadas de lobos’ que China está probando son un nuevo ejemplo de hasta qué punto la automatización y la robótica están ganando peso en el terreno militar. Este salto, sin embargo, abre varios interrogantes. Cuanto más margen de decisión se delega en estas máquinas, más difusa se vuelve la responsabilidad humana cuando se produce una acción en combate.
También preocupa su impacto sobre la escalada de los conflictos. Los sistemas automatizados pueden reaccionar a una velocidad muy superior a la humana, reduciendo el margen de control y aumentando el riesgo de respuestas difíciles de contener. En cualquier caso, aunque estos perros robot pueden identificar y adquirir objetivos de forma autónoma, aún requieren confirmación por parte de un operador humano antes de atacar.



