Aunque durante años se ha repetido que lo ideal es dormir ocho horas al día, la ciencia está comenzando a enfocarse en algo mucho más importante
¿De qué sirve dormir ocho horas si te levantas cansado como si no hubieras descansado nada? Esta es la pregunta que cada vez más expertos intentan responder mientras crece el interés por entender cómo influye realmente el sueño en nuestra salud física y mental.
Aunque durante años se ha repetido que lo ideal es dormir ocho horas al día, la ciencia está comenzando a enfocarse en algo mucho más importante, y es la calidad de descanso, porque no siempre dormir más, significa, dormir mejor.
No obstante, cabe destacar que existen estudios que recalcan que también el número de horas de sueño recomendado, dependen de si eres mujer o hombre, ya que el sistema de uno no tiene nada que ver con el del otro, a pesar de que los estudios engloben a todos, independientemente del género.
La Organización Mundial de la Salud y distintos expertos en medicina del sueño coinciden en que un adulto debería descansar entre siete y ocho horas diarias. Sin embargo, cada persona tiene necesidades diferentes y no existe una cifra exacta universal.
Lo que sí parece claro es que un sueño profundo, continuo y reparador tiene más impacto en la salud que simplemente acumular horas en la cama. De hecho, varios estudios apuntan a que dormir siete horas de forma estable y sin interrupciones puede ser más beneficioso que pasar ocho o nueve horas durmiendo mal.
Mientras dormimos, el cerebro aprovecha para reorganizar información, eliminar residuos acumulados durante el día y regular múltiples funciones del organismo. Cuando el descanso no es de calidad, aparecen problemas de concentración, cansancio, irritabilidad o incluso alteraciones cardiovasculares y metabólicas.
Los especialistas también insisten en otro factor significativo, y es la regularidad. Acostarse y despertarse siempre a la misma hora ayuda al reloj biológico a mantener ritmos estables y favorecer un descanso más natural y profundo.
¿La rutina del sueño influye?
Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es la alteración constante de horarios. Cambiar cada día la hora de dormir o recuperar sueño durante el fin de semana puede afectar negativamente a los ritmos cardiacos y empeorar la calidad de descanso.
Investigaciones recientes realizadas sobre cientos de miles de personas concluyen que mantener una rutina estable puede incluso reducir el riesgo de enfermedades y mejorar la salud mental y cardiovascular.
El problema es que el ritmo de vida actual juega muchas veces en contra, si tenemos en cuenta el estrés, las pantallas antes de dormir, los horarios laborales irregulares o el uso constante del móvil dificultan alcanzar un sueño realmente reparador.
Por eso, los especialistas recomiendan crear hábitos que ayuden al cuerpo a asociar la noche con descanso, es decir, evitar pantallas antes de acostarse, mantener horarios fijos (si la situación lo permite), reducir la cafeína al final del día y convertir el dormitorio en un espacio pensado únicamente para dormir.
Ya que, al final, la clave no está solo en contar horas, lo importante es despertarse sintiendo que realmente has descansado.



