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Un experto en longevidad explica la diferencia entre orinar de pie o sentado

Hacerlo de una manera u otra podrá implicar que «te levantes varias veces por la noche para ir al baño» o que la energía se vea afectada. Lo mismo le ocurriría a la salud y las hormonas

Muchos especialistas insisten en que los pequeños hábitos pueden tener un impacto significativo a largo plazo. No tiene por qué reducirse únicamente a la dieta o a alguna rutina compleja, tan solo han que cumplir con ciertos gestos aparentemente insignificantes pero que forman parte de ese enfoque preventivo que gana peso dentro de la medicina de la longevidad. En este contexto, Fran Cuesta, un experto en longevidad, ha puesto el foco en una actividad que se hace todos los días: orinar.

«¿Cuál es la diferencia entre orinar de pie y orinar sentado?», plantea, reconociendo que «puede parecer una tontería», pero que, según explica, tiene implicaciones relevantes, especialmente en el caso de los hombres. Para entenderlo, recurre a una explicación sencilla del funcionamiento del cuerpo. «Cuando orinamos, la vejiga se contrae para expulsar la orina por la uretra».

La diferencia aparece en la postura. «Cuando un hombre orina de pie, siempre queda algo de orina residual dentro de la vejiga», señala, apuntando a que esto ocurre porque «no se ha relajado el suelo pélvico». En cambio, al hacerlo sentado, el proceso cambia: «Se vacía casi completamente toda la vejiga, no queda prácticamente nada de orina».

«Esto afecta a tu energía, tus hormonas y tu salud»

Este matiz puede tener consecuencias a medio y largo plazo. «Cuando normalmente queda mucha orina residual, en esta pueden crecer bacterias», advierte, lo que puede favorecer problemas como «infecciones urinarias, inflamación en la próstata o un flujo urinario débil». Además, también menciona efectos indirectos relacionados con el descanso: «Puede hacer que te levantes varias veces por la noche para ir al baño», fragmentando el sueño.

El impacto, por tanto, no se limita al sistema urinario. «Esto afecta a tu energía, tus hormonas y tu salud», añade, enlazando esta rutina con una visión más amplia del bienestar general. Especialmente a partir de cierta edad, estos detalles cobran mayor importancia.

Por ello, el especialista concluye con una explicación cristalina. «Pequeños cambios como este de orinar sentado pueden ayudar a cuidar tu próstata y a mejorar tu descanso, especialmente si tienes más de 40 años». Al fin y al cabo, «la longevidad no se construye con grandes cambios, también con pequeños hábitos que optimizan tu cuerpo cada día».

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